sábado, 30 de septiembre de 2017

3 casos de viudez gay y el imaginario del paraíso creado a voluntad


Claudio y Manuel


¿Como se conocieron?


Nos conocíamos ya hacia como 10 años, lo hicimos por Internet, contactamos un día y al siguiente nos vimos. Al mes nos fuimos a convivir, yo primero a su casa y luego compramos una juntos, nos integramos bien, todo fue natural, nuestras familias, todo. Creo que en algún momento lo tuvimos todo. Las alegrías, los problemas; como él decía: “todo lo que nos toca, por ser argentinos” y yo agrego, por ser humanos. Teníamos muchos proyectos, algunos los cumplimos, algunos quedaban en el camino, pero siempre aparecían nuevos, vivíamos al día, nuestra economía era magra, pero nos dábamos nuestros gustos, bastantes.



¿Que pasó?


Ya cuando transitábamos nuestros 10 años de pareja un día empezó a andar con dolores de cabeza, dolores fuertes que no lo dejaban vivir, iba a la guardia del hospital lo dopaban y lo mandaban de vuelta diciendo que era porque tenia sinusitis, así varias veces hasta que ya no resistió y tuvo una internación de emergencia donde le diagnosticaron neumonía y quedó internado aislado en terapia, a eso se sumo una apendicitis súbita y hubo que operar, no paso la cirugía, y de pronto ahí estaba yo solo en el pasillo de un hospital cuando salio el médico y me dijo que había fallecido, que había luchado pero que no había podido. Antes del ingreso me había anticipado que era muy difícil que pasara la operación pero yo tenia una fé ciega. Cuando abrí los ojos a la realidad, había pasado todo, el hospital, el entierro, los amigos diciendo cosas que no recordaba y yo solo en la casa a la que le faltaban todavía un par de cosas para hacerle porque siempre le estábamos haciendo algo. Estaba solo. Lo único que tenía de él eran sus fotos que me miraban desde las paredes.



¿Como lo imaginas?


Pienso que está en su mejor momento mientras yo envejezco acá en la tierra (risas) y que en algún lugar me está alentando para que rehaga mi vida o para que forme una nueva pareja, -cosa que no creo- pero se que me está esperando, no lo digo muy a menudo, porque sino todos me miran con esa mirada de conmiseración que encierra ese pensamiento: (“¡pobre, que otra cosa le queda!”). Pero yo pienso que cuando me vaya me va a estar esperando junto a un perro que era mío –Kaly se llamaba- y se murió en nuestro primer año de pareja, el me ayudó con ese duelo. Los imagino juntos. Esperándome.




Nahuel y Sebastian



¿Como se conocieron?


Una tarde volvía del trabajo en la D estaba bastante cabreado con la vida, me había peleado hacia poco con una novia que tenía con la que todo iba mal y en el laburo no me iba mejor. En el subte atestado de gente de repente lo vi, me miró y nos reímos cómplices, de que, no sé, pero nos reímos. De pronto lo tenia cerca de mi (yo iba en la punta del vagón) y el estaba al lado mío rozándome la bragueta del lompa. Y me miraba desafiante –siempre con una sonrisa que rajaba la tierra- de pronto, se acerco y me dijo: “nos bajamos en Agüero”. ¡Dio por sentado que yo lo iba a seguir! (¡Eso me puso a mil!) Y me bajé. Fuimos a su casa y nos dimos con todo lo que teníamos dentro, nos matamos haciendo el amor, porque no fue garche, desde las 18 de la tarde de un día hasta las 16 del otro, faltamos al laburo, hablamos con la flia. Y apagamos celulares, solo salimos de su departamento porque después de tanta actividad estábamos muertos de hambre.


¡Y empezamos a estar juntos!  ¡Era lo que tenía que ser! No lo dudamos ni un minuto, yo tenia un par de dudas con mi sexualidad que se resolvieron al instante con él, hablando, haciendo, discutiendo, pero siempre juntos.


Durante el año y medio que duró nuestra historia hicimos de todo, sexualmente hablando, me aggiornó a un modo que yo no conocía ni pensaba que podría alguna vez pensar. Me hizo re-pensar mi sexualidad. Me sacó del armario a los cachetazos.Viajamos. Salíamos mucho a comer –le encantaba probar cosas nuevas. Vivimos experiencias. Convivimos. Hasta habíamos empezado a hablar de adoptar… Yo soy medio gato y pachorra y el siempre me decía: “Vamos, vamos, hay que vivir mas rápido, morir joven y dejar un lindo cadáver…”



¿Que pasó?


Una tarde íbamos a Córdoba de donde yo soy, por la ruta vieja, (no la autopista actual) en mi auto, manejaba yo y empezamos a discutir por una cuestión de celos, cosas tontas por las que discutíamos siempre, paramos a un costado de la ruta, nos reconciliamos, un petardo, besos y seguimos viaje, a los 10 minutos mas o menos en una curva un auto perdió el control y se nos vino encima. Nos sacaron del auto con sierras, yo salí muy maltrecho, pero vivo. Sebastian ya estaba muerto. Aún hoy recuerdo su cara, sus ojos marmóreos mirándome y una voz interna en mi mente, que me decía: ¡viví! ¡Viví! ¡Viví! Dicen que no me puedo acordar de nada porque estuve como 6 meses en coma, pero yo lo recuerdo claramente.



¿Como lo imaginas?


Me lo imagino en un cielo de ángeles jóvenes y apolíneos bulteando a todos, mirándolos desafiantes, hermoso, pienso que del accidente no le quedó ningún rastro y que tiene una luz muy especial, que está en un lugar al que llena con una luz cenital especial, ¡pero me lo imagino así posta! No sé si por las drogas que me daban cuando estaba internado o que, pero se me aparecía bastante y siempre que estaba cerca yo estaba en el cielo y cuando lo pienso hoy se me instala una sonrisa entupida en la cara, que la gente no puede descifrar, ¡pienso en él para meditar y a veces me excito mal! Espero que cuando me muera, me de bola, ¡porque se que donde esté la debe estar pasando bárbaro!
Para mi es un ángel que pasó por mi vida para transformarme. Es la única razón que le encuentro a que una persona tan hermosa por dentro como por fuera se vaya tan pronto de acá.



 

Wala y Angel


¿Como se conocieron?


Nos conocimos hace mucho en el grupo de los fiesteros, íbamos siempre, yo iba por mi lado y el con unos amigos, fuimos algunas veces y lejos de estar con más gente nos quedamos nosotros apartados y en la nuestra, hasta que dejamos de ir y empezamos a encontrarnos para ir al cine, a comer o a garchar, pero dejando en claro que no queríamos compromisos ni atarnos, siempre con la misma cantinela, así hasta que llego el 2010 y pudimos casarnos. Nos casamos. Yo alquilaba, entonces me fui a vivir a lo de Wala que vivía en un dpto de un ambiente en Junín y Santa Fe, así estuvimos un año. Era un infierno, yo estaba acostumbrado a vivir en casa y a él también se le hacia incomodo compartir su minúsculo hogar con otro, así que nos metimos en un crédito hipotecario y nos compramos una casa en Adrogué.  Fue por allá, por la familia, ambos somos del sur, por los precios, era más barato que comprar en Capital y porque nos gustó.



¿Que pasó?


Si bien nosotros teníamos toda la flia por el sur, gran parte de nuestros amigos estaba en Capital y muchas veces cuando decíamos de que se vinieran para Adrogué no había quórum por las distancias. Así que nosotros nos veníamos en auto para acá, una de las veces vinimos a una cena a Capital y volvimos tarde, tipo 3 o 4 AM. Lo cierto es que cuando llegamos a casa y teníamos que hacer toda la maniobra de abrir el garaje para entrar el auto, aparecieron unos tipos a robarnos, Wala se resistió y lo balearon, como si nada, se asustaron y salieron corriendo, creo que pensaron que a mi me habían dado, porque en realidad me dieron en un brazo, pero fue un raspón, el quedó tirado yo empecé a los gritos, la ambulancia tardó en llegar, la policía y todo fue una vorágine total, el cuerpo, al autopsia, el entierro, el cementerio, la casa, la venta de la casa, (yo no me aguantaba viviendo ahí), las decisiones que yo no sabia tomar,  todo pasó rapidísimo.



¿Cómo lo imaginas?


Al principio me costaba imaginarlo, no tengo formación religiosa, creo que eso te puede ayudar, pero después se me empezó a aparecer en forma graciosa, me empecé a acordar de cosas que me decía para hacerme reír, de algunas cosas sexuales que me hacia, en cuanto a lo físico, lo veo divino, hasta afeitado, que era lo que a mi me gustaba, porque el siempre se dejaba esa “barba de días”.


Me lo imagino en un lugar donde todo es placer y me gustaría estar con él compartiendo y haciendo cosas, es más al principio pensé en alcanzarlo pero un amigo me hablo de un limbo gris donde quedarían los suicidas y no me pareció bueno poner en juego “toda nuestra eternidad” por acelerar el tramite. No sé, pero si hubiera un sistema de scoring o millas sumadas me gustaría poder canjearlas para estar con él porque no le tengo miedo a la muerte y porque me gustaría tener eso que teníamos cuando el estaba en este plano.



Se habla siempre de los gays como gente feliz, divertida, “alegre” a la que no le pasa nada profundo, donde no hay dolor, las marcas de la vida parecen no cobrar ningún tipo de huella ¡y vaya que si las hay!

Casi todos estos testimonios fueron recogidos en la fase de ACEPTACIÓN del duelo. El darnos cuenta cabalmente que se ha ido y que solo nos queda agradecer lo que recibimos y seguir adelante.

Este periodo de duelo dura generalmente unos dos años. Las primeras ocho semanas son las que tardamos en darnos cuenta que se fue, en que todavía lo soñamos y creemos que va a regresar, luego del segundo mes hasta el fin del primer año empezamos a considerar la posibilidad de rehacer nuestra vida y empezamos a tener amigos nuevos o a recuperar los que teníamos y de allí al segundo año empezamos de nuevo a hacer planes para una nueva vida. En este periodo, el apoyo de los amigos es muy importante, el no aislarnos totalmente, hacer ejercicio y buscar alimentarnos bien es muy útil.

Luego de recoger todos estos testimonios,  -asociación mediante-, se me vino a la cabeza un capitulo espectacular de Black Mirror un episodio dirigido por Owen Harris que plantea la posibilidad de que el paraíso sea “un pedazo de cielo acá en la tierra”, con esta dificultad que se nos plantea a los humanos y que se ve en los tres casos con la pregunta: ¿Cómo lo imaginas?

Como imaginar a esa persona que compartió la vida y que ya no está. Que como dicen algunos partió y está en otro plano, no está más, reaparece en el final del duelo para adquirir una imagen tal vez parecida a la que tenía acá en la tierra, que alienta, que promueve que se vuelve pionera del yo para que el OTRO se levante y pueda transitar ese duelo hacia el final, para liberarse y llegar tal vez a un final de la vida –del que es supérstite- donde vuelvan a encontrarse.

Decimos que 'San Junipero' es una paradoja porque parece defender a la vez que la muerte es lo que realmente da sentido a la vida a la vez que apuesta por la vida eterna como paso decisivo en la evolución tecnológica del ser humano. Sería más preciso afirmar que el episodio, dirigido por Owen Harris, no alecciona ni sentencia, simplemente expone una narración con sustancia, para que cada cuál elija la mejor respuesta a las dudas que 'San Junipero' pueda plantearle.

¿Cómo sería pues ese paraíso eterno si realmente el ser humano pudiese crearlo a voluntad? La respuesta de Charlie Brooker no puede ser más adecuada a la esencia de nuestro tiempo: la arcadia pérdida es una discoteca de 1987 en la que sólo importa pasarlo bien bebiendo y escuchando canciones de INXS o The Bangles. No es nada extraño si tenemos en cuenta el pozo que nos ha dejado la crisis global que arrancó en 2000 es el de toda una generación perdida sin empleo ni futuro que fabrica en serie productos de nostalgia ochentera para recordar aquellos días en los que, jugando a Super Mario, el futuro era algo por lo que no preocuparse. Los niños de 'Stranger Things', rezaba un certero tuit que leí hace poco, son el premio de consolación para aquellos que jamás tendremos hijos porque no podremos mantenerlos. 'San Junipero', con sus máquinas de videojuegos, es, como reza la canción de Belinda Carslile que ejerce de himno del episodio, "el cielo enclavado en la Tierra".

https://youtu.be/VqKY9o5igAI

Es allí donde se conocen dos chicas, la despreocupada Kelly (Gugu Mbatha-Raw) y la tímida e introvertida Yorkie (Mackenzie Davis). Entre ambas surgirá la chispa, pero lo hará en un lugar virtual en el que nada importa de verdad. Un limbo, un lugar de tránsito que es como una máquina recreativa, un juguete incapaz de sustituir al mundo real, a no ser que alguien decida quedarse enganchado en sus redes. La versión 100.0 de Second Life en la que ya debería estar trabajando Apple regala un presente a sus protagonistas, y vaticina un futuro para todos, aunque ese futuro se ambiente en 1987, en 1980, en 1996 o en 2002. Porque cualquier tiempo pasado siempre nos parecerá mejor.

Es hacia el final del episodio, cuando 'San Junipero' expone todas sus cartas, que se nos plantean las disquisiciones filosóficas alrededor del elixir de la vida eterna. ¿Realmente querríamos vivir para siempre en un lugar en el que no hay nada que temer ni perder, en el que sólo existe la exigencia de pasarlo bien? Es probable que los sinsabores de la vida sean los que realmente nos enseñan a apreciar sus efímeras dulzuras. Pero el hombre es un superviviente por naturaleza, por lo que probablemente sabríamos encontrar algo por lo que mereciera la pena vivir en un lugar en el que no se vive, sólo se está. Ese algo, podría ser el amor, y resulta llamativo que un episodio de 'Black Mirror' plantee esta reflexión final. 'San Junipero' tiene un final feliz, aunque mucho ojo: no será un final que nos deje tranquilos.

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