martes, 31 de octubre de 2017

Poppers, el tercero en la cama. La droga débil del sexo gay

Cada vez más escucho en consulta que el uso de poppers en las relaciones sexuales, (sobre todo gays), se vuelve casi imprescindible, es un participante más. Y, en muchos casos, la adicción es muy alta: su consumo se caracteriza por una importante dependencia psicológica –más que física– que sus incondicionales relacionan con grandes hazañas sexuales y una desinhibición absoluta. Una vez probado y luego endiosado dejar de usarlo se vuelve cada vez más difícil y en muchos casos boicotea muchos encuentros sexuales si es que se trata de no usarlo. Ya nada vuelve a ser como antes, porque en el caso de que no se use el sexo tampoco parece placentero. Algo ha cambiado.


Nitrito de amilo o butilo:


Independientemente de si se vende de manera legal o ilegal en un país u otro, el poppers se presenta generalmente en botellas pequeñas cuyo contenido se inhala. Se trata de un vasodilatador que causa un “subidón” súbito e intenso: sus efectos duran apenas dos minutos. También se emplea a veces para reforzar la potencia de otras sustancias, como el éxtasis o el LSD. Pero su uso principal es aislado y dirigido a las relaciones sexuales, dado que facilita la penetración anal (relaja la musculación del esfínter) y la erección (dadas sus propiedades vasodilatadoras). También es un desinhibidor psicológico que –aparentemente– desdibuja nuestros límites y aumenta el placer sexual.

El poppers, que a partir de los años 80 entró de lleno en los primeros puestos de sustancias afrodisíacas, tiene dos formulaciones químicas principales: nitrito de amilo y nitrito de butilo. Hace unos treinta años, el consumo de esta droga se popularizó durante actividades sociales, particularmente en el mundo gay, en principio para potenciar las sensaciones provocadas por la música, el ritmo, el movimiento y la luz. El nitrito de amilo se comercializaba al principio en pequeñas ampollas de vidrio (de ahí el término "poppers", que evoca el sonido “pop” que se producía al romper tales envases).

Los derivados del nitrito de butilo se presentan hoy por lo general en recipientes de unos 12 ml. En cualquier caso, las dos formulaciones pueden causar quemaduras en la piel cuando accidentalmente se extienden sobre ésta, y son altamente tóxicas si se inyectan o ingieren.



El poppers aumenta el ritmo cardíaco, dilata los vasos sanguíneos y reduce nuestra presión arterial. Además, proporciona sensaciones asociadas al calor humano, la exaltación, la felicidad, la liberación y ciertos vértigos físicos.

La droga también refuerza las sensaciones provenientes de la luz, el movimiento, el sonido y, en general, altera las percepciones sensoriales. Asimismo puede causar alucinaciones. El poppers relaja los tejidos musculares lisos (como el del ano) y además adormece nuestros sentidos. Este efecto puede evitar que el consumidor deje de sentir irritaciones o desgarros durante la práctica sexual, y por tanto, no sólo aumenta el riesgo de un posible traumatismo corporal, sino el de transmisión del VIH y de otras enfermedades venéreas.

Los peligros del poppers


Disolventes y adulterantes

Los poppers son relativamente seguros: un estudio de 2007 los clasificó en el 19º lugar de entre 20 drogas, en su potencial de dependencia y daño físico. Pero el año pasado, un estudio reveló la prevalencia de disolventes y otros adulterantes en los poppers contemporáneos. Entonces se llegó a la conclusión de que "a veces los poppers no son poppers". Incluso le han dañado la vista a algunos usuarios.

Como acabamos de detallar, el poppers puede tener efectos desinhibidores que incrementan la probabilidad de mantener relaciones sexuales sin protección, durante y después de su consumo. Sin embargo, un uso excesivo del mismo acabará paliando cualquier efecto estimulante: muchos usuarios llegan a experimentar dolores fuertes de cabeza, náuseas y pérdida de erección. Y existen estudios que afirman que ciertas células del cerebro pueden ser destruidas.

Y, recordamos: cualquier derrame de poppers sobre la piel debe lavarse con agua abundante. No se recomienda inhalar la sustancia por la boca, ni desde luego, jamás, beberla o inyectarla.

Además, un sistema inmunitario ya debilitado puede sufrir daños suplementarios por consumo de poppers, quedando resentida nuestra protección natural o reforzada contra bacterias, virus y otros agentes patógenos. De momento, poco se sabe sobre las interacciones entre el poppers y los medicamentos antirretrovirales.

En cambio, queda totalmente desaconsejada la inhalación de poppers a los que sufren de problemas cardíacos y ESPECIALMENTE a aquéllos que hayan tomado Viagra en las últimas 24 horas. Se trata de maximizar el riesgo de un fatal accidente cardiovascular, ya que la combinación Poppers + Viagra es letal.

Inhalar poppers cada vez que uno se baja los pantalones no parece ser una gran idea, y al igual que el resto de drogas, esta sustancia entraña importantes riesgos para la salud: su consumo habitual puede tener un enorme impacto negativo en cuerpo y mente, así como –paradójicamente– en nuestro rendimiento sobre el colchón...



El poppers que se inhala sin grandes problemas (es decir, sin sensación de ardor) incita a repetir su consumo con cada vez mayor frecuencia durante la relación, y el consumidor puede de repente verse afectado por un fuerte dolor de cabeza que puede –paradójicamente– dar al traste con su encuentro sexual. Un consumo excesivo de poppers puede provocar también daño permanente en las mucosas nasales.

Y, como es lógico, los sesiones de coloque “duro” en las que se usan máscaras o mechas empapadas en poppers son las prácticas más peligrosas. Si pese a todo queres probarlo o continuar su consumo, no olvides nunca que el poppers se evapora y envejece rápidamente, así que mantenelo en un lugar fresco y con el tapón bien cerrado. Y tené siempre en mente que su efecto, aunque dure poco, puede conducirte, en cualquier momento y como cualquier otra droga, a bajar el control del riesgo en tus prácticas sexuales, y por lo tanto tener algún tipo de desgarro, sexo sin protección y el contagio de alguna ETS.

sábado, 28 de octubre de 2017

La "YETA" y el porque de la mala suerte | El papel del pensamientomágico en las obsesiones

El pensamiento mágico es un tipo de distorsión cognitiva que consiste básicamente en creer que uno puede dominar la realidad con la mente o con determinados actos. Sería lo opuesto al pensamiento lógico. Podemos poner muchos ejemplos cotidianos como pueden ser los pensamientos de buena o mala suerte. Ej. “Si formulo un deseo mientras soplo las velas, se cumplirá”. O “si me pongo este pantalón verde, me saldrá bien el examen…”  El pensamiento mágico es la fuente de las supersticiones.

Es frecuente encontrar este tipo de pensamientos en la infancia. En el caso de los niños, cumple una función adaptativa y de maduración, donde el simbolismo y la magia ayudan a entender el mundo desconocido y extraño que a veces los rodea. En este caso, los rituales lúdicos como puede ser no pisar las grietas de las baldosas, o acostarse siempre con el mismo objeto, forman parte de un proceso evolutivo normal.

Pensamiento mágico en el Trastorno obsesivo compulsivo


El pensamiento mágico suele estar presente en este trastorno. La persona que padece un TOC necesita mantener un control férreo  sobre las cosas. Este tipo de pensamientos está asociado a la necesidad de control y por ello juega un papel importante en este trastorno a la hora de interpretar la realidad.

 Ejemplos con casos reales


A menudo el paciente tiene la creencia de que sus pensamientos negativos pueden causar daños directos. En este caso la persona se ve obligada a realizar una serie de rituales para contrarrestar estos pensamientos intrusivos y así “evitar una catástrofe o desgracia”.

Caso real: A Carlos le asalta continuamente a su mente, la imagen de su marido asociada a la palabra “muerte” y a un crespón negro. Para contrarrestar este pensamiento tiene que rezar un determinado número de veces hasta que la imagen desaparece de su pensamiento.  En ocasiones puede llegar a estar de cuatro a seis horas rezando sin parar. Si no realiza esta compulsión, piensa que su marido va a morir por su culpa. Carlos tiene la “creencia” de que su pensamiento puede provocar una consecuencia directa en la vida de su marido.

Otro ejemplo habitual en personas con TOC, es asociar ciertos números o símbolos con determinados peligros.

Caso real: Lucía evita realizar ciertas acciones cotidianas en presencia del número 4. Su hijo tiene cuatro años y ella manifiesta tener el presentimiento o la “sensación” de que a su hijo le ocurrirá algo malo si, por ejemplo, pone el programa 4 del lavarropas o de la televisión. Si ve un reloj y en ese momento aparece dicho número, se queda paralizada hasta que cambia la hora para “prevenir” cualquier daño a su hijo.

Estos son algunos ejemplos de pensamiento mágico y aunque puedan parecer exagerados, es muy frecuente observar su presencia en este trastorno. La ansiedad y el malestar que produce la intolerancia a la incertidumbre en el paciente con TOC, hace que la persona se sienta esclavizada a realizar una serie de rituales o compulsiones para “reparar la catástrofe o el daño directo que puede producir su pensamiento”.

Juan debe poner la alarma de su celular para poder ir al baño y defecar, si por ejemplo tuviera ganas y la alarma no ha sonado, debe ponerla previamente aunque sus dolores de vientre acuciantes le estén indicando que el momento ha llegado y cuando va al baño lo hace con su celular sonando, el refiere a que esta costumbre “de la campana que suena para ir al baño” (así la llama), se la impusieron los curas en un colegio donde estuvo internado pupilo durante su adolescencia.

Todos podemos dejarnos llevar por pensamientos de este tipo en un momento dado (Ej. comprar un determinado número de lotería porque nos va a dar suerte, o no ponernos determinada prenda de vestir porque la consideramos “yeta”). Esto no tiene mayor importancia ni es un indicador de patología. El problema surge cuando éstos empiezan a dominar nuestra vida y a condicionar nuestra toma de decisiones. Este sería el caso del paciente con Trastorno obsesivo compulsivo que vive atrapado en este tipo de pensamientos, sufriendo una pérdida de libertad a la hora de  pensar, de sentir y de actuar.

“Psicologia en el vestuario”: la obsesión por el tamaño

La intimidad del gimnasio es, por excelencia, el ámbito de la comparación, la autocrítica y la rivalidad. Un lugar donde se exponen las gan...