viernes, 29 de diciembre de 2017

¿Te habla mucho de su ex? | El síndrome Rebecca

[avatar user="AleK" align="left" /]En muchas ocasiones mis pacientes se preguntan que hacer cuando sus parejas hablan mucho de sus ex. Una vez uno de ellos, se refirió a la suya –a su pareja- como sufriendo el síndrome Rebecca, (esa mujer inolvidable) y créanme era muy interesante el paralelismo que hacia con la primera película de Alfred Hitchcock de 1940 hecha en Estados Unidos. Cuyos protagonistas son Joan Fontaine y Laurence Olivier.


Ocurría que su pareja –Carlos-  había perdido en un accidente al que fuera anteriormente su gran amor, -Alberto-  ambos (mi paciente y Carlos) convivían en la casa que había sido la morada del matrimonio anterior.

En las paredes –contaba mi paciente- se encontraban aún retratos de su actual y el difunto mostrándose felices a la cámara en momentos que habían vivido juntos.

 

La sala estaba coronada con un gran cuadro donde el fallecido –en palabras de mi paciente- se mostraba espléndido, desafiante e imposible de ser imitado. Incluso amigos suyos que habían visitado la casa lo miraban displicentes y con conmiseración al tener frente a si dicha obra de arte.

 
Lo del síndrome Rebecca venia a colación de una situación particular que había sucedido con el que era en la actualidad su pareja, Carlos.

 

[caption id="attachment_14428" align="alignright" width="370"]Rebecca El actor inglés Laurence Olivier trató horriblemente a Joan Fontaine durante el rodaje. Esto afectó a la actriz, y Hitchcock aprovechó para hacerle creer que todo el mundo del equipo de rodaje la odiaba, haciéndola más tímida y reservada, justo lo que quería el director para el personaje. Le hizo sentir en carne propia el guión de la película.[/caption]

¿Pero que es lo que ocurría en la película de Alfred Hitchcock?


 

Maximilian De Winter ha perdido a su esposa, Rebeca De Winter, dada por muerta y desaparecida en la costa. Va a Montecarlo con el ánimo de sobreponerse a lo sucedido. Allí conoce a una joven, empleada por una señora, Mrs. Van Hopper, como dama de compañía. Ambos se enamoran y se casan rápidamente.


Cuando se instalan en Manderley, la mansión de Maxim en Cornualles, al sureste de Inglaterra, la joven esposa empieza a darse cuenta de que la sombra de la anterior señora De Winter sigue presente en la casa, en su ama de llaves, Mrs. Danvers (Judith Anderson), y también en los pensamientos de su marido.




 

Según mi paciente cada vez se le hacia más intolerable la situación porque todo conspiraba en contra de su actual relación, algunos placares de la casa con cosas de quien lo precediera en la historia, que ocupaba; un lugar físico y psíquico, en la casa y en la actual historia de ambos, la imposibilidad de él para expresar el problema, lo hacía sentir como que no tuviera un lugar en esa casa, Carlos, su pareja, tampoco aceptaba abandonar, vender, o alquilar el lugar partiendo hacia otro donde comenzar una nueva historia con mi paciente.

 

¿Pero que es lo que hace insostenible esta historia para mi paciente? A medida que avanzaban las sesiones el iba descubriendo que algo oculto, quería aparecer, algo de lo que no se hablaba pugnaba por salir… ¿Que había entonces tras la fachada de la feliz pareja conformada por Carlos y Alberto?

Rebecca muere en un naufragio de un bote en que navegaba, y su marido reconoce luego el cadáver, que fue enterrado en la bóveda de la familia.


Un día un pequeño navío naufraga cerca del lugar donde se hundió el de Rebeca. Durante las inspecciones se descubre que el cuerpo de Rebeca sigue allí.


En la película, el marido tiene que afrontar un nuevo proceso. Insiste en que la muerte de ella fue un accidente. Pero esa no es la verdad. Le cuenta a su nueva mujer que él sí la mató, aunque accidentalmente.



 

Carlos un día aquejado por cosas de su pasado, en crisis, estando algo borracho le confiesa a mi paciente que se siente responsable por la muerte de su difunto ex. Que él lo había matado –asevera. Le cuenta que en viaje a una provincia por ruta, en el auto de ambos, sostienen una discusión acalorada donde Alberto (el difunto) le dice que está saliendo con otro hombre y que pensaba en terminar la pareja. Carlos sigue manejando pero todo el torbellino de emociones le impide prestar atención al volante lo que lo lleva a chocar con otro auto, accidentándose a más de 120 km por hora, ocasionándole la muerte a Alberto. Le pidió perdón porque sabía que le había tocado el peor papel en esta historia y el tenia la certeza de que mi paciente después de esa confesión lo iba a dejar.

 

Alberto en ese momento –el del accidente-  se convirtió en un mito y Carlos en su viudo.

 

Mi paciente contaba que creía no poder con esa historia que ni sabia si era real, pero que algo con este secreto que había salido a la luz entre ellos estaba cambiando, le sugerí que se tomara su tiempo antes de tomar cualquier acción.

 

La ruptura del mito.


 

Con todos los secretos sobre la mesa lo que siguió fue una adecuación a las nuevas circunstancias. Existen personas que hablan con frecuencia de su ex porque todavía no han superado el pasado y se han centrado en la relación actual como una segunda opción. Existen personas que boicotean historias presentes por idealizar en exceso amores del ayer. Lo que nunca se debe hacer es jugar con las expectativas de otra persona.

Así las cosas en la casa todo comenzó a cambiar, cuando Carlos dijo un día que iban a venir unos pintores para pintar la casa. El magnifico cuadro fue retirado, los cuadros adyacentes que mostraban a la “feliz” pareja igual. El muerto por fin fue enterrado, y “duelado” y mi paciente y su pareja pudieron empezar a disfrutar de un “presente”.

Los cambios y la “bajada del cuadro” sobrevinieron a la caída del mito. El mito sostenía intacta la relación de Carlos y Alberto para los demás, se había “congelado” en el tiempo. Y parecía que nunca nadie la iba a igualar.

 

Tu pareja puede hablar de forma inesperada de su ex porque ha retomado el contacto después de mucho tiempo a través de las redes sociales ambos están ahora ubicados en otros lugares y la relación es solo virtual.

 

¿Qué hacer al respecto?


 

Cuando tu pareja te habla de su ex, en el caso de que los comentarios sean muy reiterativos, entonces, habla con total naturalidad de cómo te hace sentir a vos esa situación para poder escuchar los puntos de vista de tu pareja. Hablando muchas veces las relaciones que han quedado como “ideales” a nivel del imaginario se duelan y ocupan el lugar real que deben tener en el pasado, permitiéndote vivir lo que te pase en el presente.

 

martes, 26 de diciembre de 2017

Atravesando el duelo

Cuando hablamos de forma cotidiana sobre el duelo, la mayoría de las veces lo asociamos con la muerte, pero este proceso, también podemos encontrarlo tras la ruptura de una relación de pareja, la pérdida de un trabajo o la pérdida de un objeto relacional al que nos unía un fuerte vínculo. Así, el proceso de duelo, significa que tras la pérdida, deberemos adaptarnos a una nueva vida sin esa persona o cosa, siendo su elaboración la reconstrucción de significados.

Atravesando el duelo

Habitualmente el proceso de duelo se resuelve de forma natural, entendiéndose éste como un proceso normal limitado en el tiempo, avanzando su evolución hacia la superación, pudiendo fortalecer nuestra madurez y crecimiento personal.

Leé la nota completa acá


Pero al igual que se reconoce que es un proceso “natural” que implica un gran sufrimiento para la mayoría de las personas, también se sabe que este proceso puede complicarse en otras, llegando a generar trastornos si los síntomas se mantienen en el tiempo y afectan al desarrollo de la vida diaria, quedando estancadas muchas personas en alguna de sus fases sin llegar a desprenderse ni despedirse de todo de aquello que perdieron.

domingo, 24 de diciembre de 2017

#TUSPREGUNTASALPSICOLOGO | Cuestión de roles: dos activos ¿un problema?

Tengo 32 años y soy versátil, disfruto al máximo del sexo, trato de no limitarme y de probar cosas nuevas siempre, bien sean posiciones o técnicas, nunca he tenido problemas de desempeño sexual y por el contrario me ha ido excelente en todos los roles y situaciones sexuales... sin embargo desde hace 3 semanas estoy con alguien también de mi edad que ha sido siempre activo y que no cree poder siquiera probar nada más, está cerrado a que siquiera le toquen el área anal, ni la cola. 


Yo estoy muy satisfecho con nuestras relaciones, pues salvo por esa parte todo es perfecto. Tengo miedo de que se presenten situaciones frustrantes cuando yo quiera hacérselo y por supuesto él se niegue. El me comentó que en sus primeros años de actividad sexual (a los 18) nunca se le presentó la oportunidad y nunca probó ser estimulado analmente y menos penetrado, en sus últimas relaciones esto sí ha sido un problema pero dice que no sabe qué hacer pues siente que sólo le gusta eso. Este tema surgió precisamente cuando en la cuarta oportunidad en que teníamos relaciones yo me adelanté a sus movimientos y quise acostarle boca abajo para tocarlo y besarlo y él se quitaba, luego perdió la erección con sólo la idea de que yo le fuese a tocar por detrás.

Superé el asunto y tuvimos relaciones como él quería, con sexo oral de ambos y él finalmente penetrándome. A mí me encanta él y su cuerpo y todo lo que me hace pero tengo el mismo miedo que me manifiesta él sobre la posibilidad de que yo termine buscando a alguien más para tener relaciones donde yo pueda ser activo.

Mi consulta está dirigida a conocer qué tan firmes o invariables son estos tipos de roles sexuales y si hay alguna posibilidad de que gradualmente podamos ir experimentando porque me gustaría que aunque fuese 1 vez cada 20 o 30 yo pueda penetrarle en lugar de él a mí.

Estoy realmente triste porque me encanta esta chico y estoy muy enamorado, además él es súper conmigo y estamos bastante ilusionados, no quisiera que esto nos dañara la relación. Como le decía, yo puedo bajar la frecuencia de mi rol activo en la relación sexual pero no que se elimine esa parte pues me gusta mucho también penetrar.

Yo siento por mi parte que me estaría anulando pues más allá de que disfruto mucho de ambas experiencias (penetrar y ser penetrado) siento como si él terminara siendo más hombre que yo y no exactamente desde el punto de vista de competencia sino de la desigualdad, que es algo que no me gusta en ningún área, creo firmemente en el equilibrio, dinámico pero balanceado al fin. Creo que puede ser algo de fijación de método, comodidad o temor a lo desconocido pero quisiera saber cómo actuar y si alguna terapia sexual o sicológica podría ayudarnos, quizá yo sea quien deba adaptarme, pero una vez que sé lo que se siente penetrar no quisiera anular esa parte de mi sexualidad, me da miedo y tristeza. Además, él es un hombre de quien puedo llegar a enamorarme completamente y a quien admiro mucho y sé que él siente igual y quisiera hacer las cosas correctamente.

 

Respuesta


[avatar user="AleK" align="left" /]Creo que nos estamos metiendo en el famoso y urticante tema de los roles, muchos de los mismos lectores dicen algo que tiene su correlato con la actualidad psicológica y es que el mundo no se divide en activos y pasivos. Quiero que sepas que una de las consultas que más aparecen en el consultorio es esta. Dos hombres "activos" que se gustan y cuando se revelan sexualmente ante el otro, se desencadena un estado de angustia que impacta en la novel pareja.

Desde las primeras respuestas en esta pagina he querido dejar en claro que soy defensor a ultranza de la libertad, tanto es así que muchos modelos psicológicos que pretenden la adaptación a ultranza me resultan, no diré aversivos, pero sí un poco inquietantes porque tiende a confundirse la terapia con la manipulación mental. En mi modelo pretendo que cada uno sea lo que quiere ser y haga lo que quiera hacer siempre que no invada la libertad de otros.

Dicho esto, la pregunta es: ¿Quiere realmente tu compañero cambiar? Porque si él es feliz tal cual es, por lo que a mí respecta: ¿para que cambiar?

Uno tiene la libertad de ejercer su sexualidad como a uno le plazca sin dañar o usar a los demás y también para muchos es parte (no un todo) de una realización como persona. Estas siendo sincero contigo mismo y yo no veo que te sientas a gusto sexualmente, tienes dos opciones o lo aceptas o mejor te buscas a otro que te pueda brinda una intimidad en donde haya reciprocidad… Porque cuando hablas de bajar la frecuencia de tu rol activo, se supone que no te genera angustia porque es una decisión que tomas libremente en pos de la relación. Lo que no sería sano es que lo hagas esperando algo a cambio.
Por otro lado uno con el tiempo de pareja (algo que vos no especificas) tiende a entenderse de otra manera en la vía sexual y tal vez se le de por explorar, pero no con otros sino con la persona que hasta ese momento lo bancó y los esperó. Disfrutar la analizad está íntimamente ligado a la confianza con el otro. Hablando de penetrar, estamos “penetrados” por mucha pornografía que nos muestra proezas sexuales que nos empequeñecen y a veces no nos dejan vislumbrar nuestro propio destino sexual. Creo que lo mejor en estos casos es enfrentar el problema que pueda representar para vos y hablarlo en principio con él, tú pareja, y tal vez luego buscar ayuda profesional.

sábado, 23 de diciembre de 2017

La ley del deseo | Gays Vs. Heterosexuales



[avatar user="AleK" align="left" /]Muchas de las personas que hemos vivido en subculturas gays tenemos una costumbre intemperante y riesgosa: si vemos un chico guapo –en la calle, en el subte o en la oficina– lo celebramos públicamente. Los más atrevidos se lo dicen al propio interesado, en forma de halago; los tímidos nos limitamos a comentarlo con los demás: “Qué ojos tan deslumbrantes”, “¡Qué culo tiene!”, o alguna expresión más soez y tabernaria que suele levantar las risas de los concurrentes.

Por supuesto, lo que vale para la vida real vale aún más para la vida digital: las redes sociales están llenas de gays que llenan Instagram de sus fotografías semidesnudos o que hacen altares eróticos a futbolistas, a actores de cine o a muchachos anónimos fotografiados clandestinamente en los vagones del metro.





Un hombre heterosexual, sin embargo, no puede mostrar su deseo con la misma libertad, y eso se ha ido convirtiendo poco a poco en una anomalía difícil de comprender. Es cierto que la violencia sexual hacia las mujeres es una de las heridas sociales que más sangran actualmente, pero resulta disparatado que la corrección política niegue la belleza femenina como objeto de deseo.

El deseo erótico es uno de los grandes alimentos espirituales del ser humano. O dicho de otra forma más paradójica: cosificar un cuerpo es a menudo convertirlo en algo sublime, admirable, de dimensiones divinas.





“EL DESEO DE UN HOMBRE HOMOSEXUAL, DE UNA LESBIANA O DE UN HETEROSEXUAL SON EN PRINCIPIO IDÉNTICOS, Y MERECEN LAS MISMAS REGLAS DE JUICIO”







Hay un cierto feminismo –el más unidimensional– que asegura que el deseo no es bueno o malo en sí mismo, sino que hay que tener en cuenta desde dónde se produce y desde dónde se enuncia. Es decir, un hombre homosexual habla desde la fragilidad identitaria, desde la persecución histórica, desde una subcultura perseguida. Y además tiene en el centro de su deseo también a hombres, que son el eslabón duro del engranaje social. Un hombre heterosexual, en cambio, habla desde el heteropatriarcado dominador, desde las posiciones de hegemonía social, desde la violencia. Su deseo puede ser igual, pero no tiene consecuencias iguales.

Es evidente que esta división es una caricatura en sí misma. El principio de responsabilidad individual –uno de los pilares de nuestra arquitectura legislativa y ética– exige que se juzguen los actos por su valor intrínseco, por su propósito y por sus consecuencias, y nunca por su contextualización social. El deseo de un hombre homosexual, de una lesbiana o de un heterosexual son en principio idénticos, y merecen las mismas reglas de juicio. Llevando la estampa al absurdo, podríamos decir que cuando una persona bisexual manifiesta deseo hacia una mujer es exactamente la misma persona que cuando lo manifiesta hacia un hombre. Y sin embargo no se le juzga igual.



El deseo no puede ser tomado como algo maligno y reprobable. No puede ser anulado, porque en ese caso estaríamos dando una vuelta de 360° morales para llegar al mismo punto retrógrado de hace medio siglo: a la represión, al oscurantismo sexual, a la negación del instinto. A una visión religiosa del cuerpo.

Durante décadas, el cuerpo de la mujer ha estado cosificado por la imagen, por la publicidad, por la pornografía y por el pensamiento masculino. Ese feminismo del que hablábamos ha creído que lo que había que hacer era clamar contra esa cosificación, pero a mi juicio está equivocado. La cosificación es un ingrediente inevitable en el deseo, o al menos en ese deseo atávico y lejano que tanto nos define como humanos. No se puede luchar contra ella, ni se debe hacerlo. El remedio es el contrario: cosificar también el cuerpo del hombre. Romper los corsés educativos –melindrosos– que las mujeres han sufrido durante siglos y dejar que su deseo se exprese con la misma libertad que el de los hombres. En esa tarea, la comunidad LGTB –los gays en un sentido y las lesbianas en otro– tenemos mucho que aportar, pues nuestro deseo no está sometido a las mismas reglas de dominación y de desigualdad. Nuestro deseo es solo eso: deseo. Y puede ser nombrado.

Y si ... tenemos que hablar

Siempre se habla en las paginas gays lo que sufre alguien que sale del armario, lo he notado en estos días con las declaraciones de Lucas Bertero (el panelista de DDM) que salio del armario al aire. Los mensajes de apoyo y desaprobación empezaron a pulular por todas las redes, los de desaprobación hablaban especialmente de una traición a su esposa de la cual es amigo hoy en día.

Por eso pensé en escribir esta nota pensando exclusivamente en esas mujeres que son testigos in-consultas de las salidas del closet de sus maridos.

“Vení tenemos que hablar". En cuanto escuchó esas tres palabras, Laura, de 41 años, comprendió que su vida iba a cambiar. Roberto, el que era su amor desde la universidad, con quien había vivido ocho años de un matrimonio tan normal como cualquier otro -pensaba ella-; con quien había tenido dos niños preciosos; el marido detallista que la seguía haciendo reír con sus chistes de colegio, estaba allí sentado, mirándola con un gesto de angustia infinita.

"No añadió nada más durante unos segundos. Imaginé primero que lo habían despedido del trabajo o que me iba a decir que estábamos en la ruina", recuerda Laura, "no quería ni pensar que podía haber otra mujer. Entonces lo soltó: 'Lo siento, lo siento muchísimo..., pero soy gay y he conocido a otra persona'. Y se echó a llorar. Era una situación irreal. Yo sentía una mezcla de incredulidad y de dolor. No fui capaz de decir nada y me puse a llorar también".

La confesión de Roberto llegó como un torrente con el que desahogó toda una vida de negación y engaño. "Me dijo que antes de casarnos estaba convencido de que iba a ser capaz de controlar el deseo que sentía por los hombres, y que durante mucho tiempo lo logró. También me aseguró que nos quería mucho a mí y a los niños. Y sé que es verdad. Pero cuando conoció a su actual pareja... Una mentira no puede mantenerse para siempre".

Mucho tiempo después Laura seguía preguntándose cómo había sido posible que nunca hubiera percibido nada. Que no hubiese existido algo, ni fuera ni dentro del dormitorio, que la hiciera sospechar. Y todavía hoy no ha encontrado una explicación.

Siempre hay dudas sin embargo de que en estos casos no haya ningún indicio sobre la auténtica condición sexual de la pareja. "Como se suele decir no hay mayor ciego que el que no quiere ver. A veces se niega que exista un problema porque se necesita que ese matrimonio funcione. Pero siempre hay señales que indican que uno de los dos no tiene una relación plena y satisfactoria, al menos en el terreno sexual. Aunque eso dependerá también de lo que considere cada uno que es una relación física satisfactoria".

Hace unos años recibo en consulta a una mujer en busca de ayuda para afrontar la misma difícil experiencia de Laura. Ella y su pareja se habían casado tras un año de noviazgo. Ni antes ni después de la boda hubo sexo entre ellos. Ella encontraba la explicación a este hecho en el carácter "muy respetuoso" de su pareja y en las profundas convicciones religiosas que ambos compartían. Hasta que él le reveló la verdadera razón. Cuando llegó a la consulta, estaba furiosa con el que ya era su exmarido por haberla hecho vivir un engaño que le había obligado a replantearse todo en lo que creía. Pero también se había enojado con ella misma por no haber sabido ver lo que ahora le resultaba tan evidente.

Es un hecho que la homofobia sigue empujando a muchos hombres a crear una pantomima en la que representan un papel que no resulta creíble sin una mujer a su lado. Estos índices aumentan mucho mas en países latinos, católicos,  donde la presencia de la Iglesia aumenta el rechazo de la vida gay y propulsan la homofobia.

El New York Times publicó hace varios años un estudio que calculaba entre 1,7 y 3,5 millones el número de mujeres estadounidenses que estaban o habían estado casadas con un homosexual. Eso significaría que entre un 15% y un 20% de los gays de Estados Unidos oculta su verdadera naturaleza con una boda. El porcentaje es reducido, sin embargo, cuando lo comparamos con otros lugares donde la condición sexual puede significar la absoluta exclusión social. Organizaciones locales estiman que la cifra se eleva al 85% en la India y hasta el 90% en China. En este país es un hecho tan habitual que incluso existe un término para los millones de mujeres casadas con homosexuales, las tongqi. Una de ellas, Xiao Yao, creó tras divorciarse la primera web de asistencia para ellas: la Casa de las Esposas de Hombres Gays en China, que además cuenta con una línea telefónica de ayuda psicológica.

Existen plataformas similares en Estados Unidos, como Straight Spouse, también fundada por otra víctima colateral de los convencionalismos y el miedo. En su blog, donde se recogen todo tipo de experiencias, una tal Joanna relataba cómo la sospecha de una infidelidad convencional le llevó a espiar a su marido y a descubrir que mantenía una vida paralela con un compañero de trabajo. "Durante meses guardé silencio por mis hijos. Él seguía siendo igual de cariñoso y dulce, e igual de distante y desinteresado por el sexo. Por lo menos en eso me sentí aliviada, al saber que no era culpa mía por ser poco atractiva o poco hábil. Sencillamente, es que no podía satisfacerle". Cuando Joanna ya no pudo soportar ese extraño statu quo, una tarde, en el coche, delante del supermercado, le hizo una pregunta sabiendo de antemano la respuesta: "Paul, ¿sos gay?". "No quiero serlo", contestó él tras el desconcierto inicial. Solo añadió que al menos había intentado ser el mejor marido y un estupendo padre.

"En algunos casos, estos hombres pretenden compensar el engaño a sus parejas dándoles todo lo que ellas desean. También sexo", se dice, "pero siempre hay grietas, un déficit que suele aparecer en el contacto físico, aunque sea de forma inconsciente. Por eso, además del golpe que produce en esas mujeres un descubrimiento así, también es frecuente cierto alivio al encajar las piezas y comprender el desinterés sexual".

El sentimiento de culpa, tan habitual en el fracaso de otras relaciones, es menos usual en estas: ellas no fallaban, se trataba de que ambos jugaban en divisiones diferentes. Una razón que también podría explicar por qué estas rupturas suelen resultar menos traumáticas que las provocadas por el típico triángulo amoroso,

 

Infidelidad de género:


 
Fran Drescher

La actriz estadounidense Fran Drescher (famosa por su interpretación en la serie La niñera) también fue capaz de convertir un matrimonio equívoco en una amistad duradera. Después de 21 años junto al productor Peter Marc Jacobson pidió el divorcio porque, como ella misma reconoció, su marido había salido por sorpresa del armario: "Al principio le odiaba, pero luego me di cuenta de que no podía castigarle por haber sido consecuente con sus sentimientos. Lo gracioso es que yo pensaba que teníamos una vida sexual mejor que la de cualquiera de nuestros amigos... Pero lo más importante es que seguimos queriéndonos". Tanto es así que llegaron a trabajar juntos en una serie titulada Happily Divorced, que estuvo basada en su propia historia.



"Cuando hay otra mujer, entra en juego la comparación y la rivalidad. ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Qué la hace mejor? Es obvio que cuando el problema es la orientación sexual, la autoestima sufre menos".

Para Laura, tampoco hay duda: "Desde luego, prefiero que hubiera otro y no otra. Yo siempre dije que no iba a pasar nunca por una infidelidad y, en cambio, en esa situación veía a Roberto más como una víctima que como un cerdo que me hubiera puesto los cuernos. Por eso ahora, después de tres años, podemos seguir siendo amigos. No hay resentimiento. Y además su actual pareja es un chico que me cae muy bien".

"No solo es posible que los sentimientos se mantengan, sino incluso que la relación sobreviva si los miembros de la pareja son capaces de diferenciar el plano emocional del físico", se ve en la diaria del consultorio, "Ocurre cuando ninguno de los dos quiere renunciar a lo que les aporta su convivencia. Lo mismo sucede con las parejas asexuadas. El amor puede sobrevivir sin sexo".

Lo cierto es que hay muchas formas de vivir en pareja y de obtener de ese vínculo aquello que se necesita.

Traté durante mucho tiempo a un hombre de cierta posición e intensa actividad social, casado y con hijos, que no se sintió obligado a renunciar a sus inclinaciones homosexuales gracias al apoyo de su mujer. Ella lo sabía desde siempre y aunque nunca lo hablaron de forma explícita, establecieron un acuerdo tácito por el que ambos podían hacer su propia vida siempre que no comprometieran la imagen familiar.

"Cuando hay acuerdo no hay engaño", pero como hay hijos nos deberíamos preguntar si ese es el mejor modelo de pareja que puede ofrecerse a los hijos, basado en la apariencia. Hay que ser consciente de que tarde o temprano ellos lo descubren, por eso es mejor ser honesto y afrontarlo de la forma más positiva. El hecho de que su padre sea gay no significa que desaparezca todo lo bueno que han vivido juntos, ni cambian los sentimientos". Los niños de Laura y Roberto, que tienen ocho y seis años, saben que su padre está con un amigo que ya forma parte de la familia. Nada más ha cambiado. "Entienden los sentimientos de él como algo natural y ven que los sigue queriendo muchísimo", concluye Laura, "ellos van a tener la suerte de crecer sin tabúes, por eso sé que nunca cometerán el error de vivir la mentira que vivimos nosotros".

jueves, 14 de diciembre de 2017

Atraído por hombres más jóvenes


Estoy muy preocupado. Tengo 44 años de edad y solo me he sentido atraído por personas mucho mas jóvenes que yo, entre 17 y 25, no he podido tener una relación estable desde hace alrededor de 12 años, muy a menudo deseo poder sentir esa atracción por personas más contemporáneas a mí, pues creo que solo así podré tener una pareja madura y estable. Lamentablemente no siento ninguna atracción por los de mi edad.





En términos técnicos, podría decirse que si una conducta es reforzada sucesivamente de forma apetitiva, a misma aumenta la probabilidad de expresarse. En palabras llanas, te digo: que somos animales de costumbres y de una manera un poco más extensa, aplicándolo a tu consulta, probablemente necesitas dar un paso adelante en tu propio desarrollo psico sexual.

Si bien los chicos mas jovenes satisfacen un aspecto de tu necesidad, su corta edad, inexperiencia y por tanto expectativas existenciales, les impiden satisfacer necesidades surgidas en vos y que probablemente también te resultan novedosas, pero que son demandas. Te propongo que fijes tu atención en los aspectos de un hombre de tu edad o similar y que no pueden satisfacer hombres más jóvenes, pero no termines el encuentro a la primera oportunidad, dejá que esas características que complementan tus recién nacidas necesidades las satisfagan. Hay veces que no nos conectamos con el otro porque no nos damos el tiempo para conocerlo.

Cuando hayas alcanzado una sensación de cercanía, de intercambio de ideas, intereses comunes, expectativas etc., vas a estar en disposición de volcar sobre una matriz decisional de fortalezas y desventajas, los pro y los contra. La matriz resultará en algo parecido a lo siguiente: Hombre joven me aporta xxxxxxx a corto, medio y largo plazo. Hombre maduro, me aporta yyyyyy, a corto, medio y largo plazo.

La indecisión actual nace del hecho de no haber satisfecho aún estas nuevas necesidades nacidas en vos y que evidencian un paso adelante en tu desarrollo. Una vez que hayas obtenido satisfacción, va a ser muy fácil que tomes decisiones.

 

Suerte!

 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

#SEXOANAL | Analidad placentera | Repensando al pasivo

En algunas paginas de internet se pueden ver frases como las que siguen...

"Quiero ser tu putito sumiso"
"Que me marques por todos mis agujeros"
"Te doy el culo para que hagas lo que quieras"
"Rompémelo con esa pija..."
"Culo bancador..."
"…soy muy pasivo atractivo y sensual maduroyo con hermoso culo y boca…"



Todas frases ineludibles que nos remontan nuevamente al tema de los roles. Una de las primeras cosas que aprendemos los seres humanos varones es que “que te rompan el culo” es algo que degrada, que reduce, algo que no debe ocurrir. Y que el culo es fundamental en la constitución del actual sistema de sexo-género.

Ahora, para aquellos a los que les da bronca... temor... angustia hablar de activos y pasivos, repensemos el tema con una forma de construcción del género que podría ser pensada a partir del cuerpo penetrable o no penetrable.



El género no se definiría por los órganos genitales sino a partir de cuerpos que pueden ser o no penetrados. Particularmente, la identidad masculina se construye a través del binarismo penetrable / no penetrable. El cuerpo penetrable es considerado femenino. Cualquier cuerpo penetrable, independientemente de sus órganos genitales se convierten en femenino y de ahí derivan el desprecio y los ataques a las prácticas homosexuales y a todo lo relacionado con el afeminamiento. Hay una retrógrada idea circulante que asimila a la penetración con posesión, esto es poder y dominio del “activo” y desvalorización y desprecio del que recibe.

Entonces porque a algunos los enoja tanto el tema de activos y pasivos o penetrables y no penetrables? El penetrado es siempre el “otro”, al cual se le adhiere una serie de significaciones que varían a lo largo de la historia y que pueden estar ligadas al poder religioso, al estatus de ciudadanía, entre otras. En la Antigüa Grecia era una forma de vigilancia ligada a la clase social. Ser penetrado era propio de mujeres y de esclavos pero era impropio de ciudadanos varones.

Escribo esta nota prestando principal atención a los comentarios que se vierten en esta pagina filtrando especificamente la palabra "CULO", una de las primeras cosas que noto es el alto nivel de homofobia, EN UNA PAGINA GAY!!

Tal vez por que el ano masculino ha sido definido en base a su función excretora: tan solo recipiente y cloaca de desperdicios, canal de circulación de mierda y sangre. Pero nunca como puente de lenguas, salivas, penes y hasta drogas. Esta idea del culo reafirma el poder del falo en la regulación y jerarquización de la sexualidad y de las relaciones sociales. Reivindicar el placer anal es luchar contra esa estructura y es la condición para desarrollar políticas sanitarias y políticas públicas que refuercen la autoestima para sacar al "PASIVO" de ese recurrente lugar que lo coloca en la situación más desprotegida, más vulnerable; EXPUESTA y más propensa a ser víctima de situaciones de violencia o a contraer enfermedades de transmisión sexual.

martes, 12 de diciembre de 2017

No nos une el amor, sino las APPS | DESCONECTADOS con tecnología

[avatar user="AleK" align="right" /]De WhatsApp se ha escrito casi todo, dado que se trata de la aplicación para dispositivos móviles más exitosa en esta categoría gracias a sus más de 800 millones de usuarios en todo el mundo. Tanta es su penetración que se estima que el 70% de los usuarios argentinos tienen descargada esta herramienta. Sin embargo, en el ámbito de la psicología nos topamos con que en las relaciones de pareja este tipo de «apps» (Line, Telegram, Hangouts) pueden provocar discusiones, en muchos casos derivados de malentendidos.

Lo que se puede ver en el consultorio con respecto a esto es que a pesar del reconocimiento explicito de que mejor cualquier tema es tratarlo cara a cara las implicancias de la tecnología llegaron para quedarse…



Dada la ausencia del lenguaje no verbal, hay ocasiones en la que la redacción del mensaje no es suficiente.
Por mucho emoticon que incluyamos, nunca podremos sustituir el efecto que tienen el tono, la mirada y los gestos cuando la comunicación se hace en persona.



Pero, ¿Que ocurre con esto? ¿Por qué estas aplicaciones nos involucionan como ser humano? Precisamente porque cambia el "modo de entrega" y se modifica la forma de interactuar entre los individuos. Precisamente cuando escribimos y sobre todo cuando leemos un mensaje, estamos sometidos a nuestra interpretación, nuestro estado de ánimo o incluso del momento que nos involucre con la otra persona. El mensaje escrito es susceptible de ser malinterpretado, pues carece de otras connotaciones, como lo son:

  • el tono de voz,

  • la modulación y

  • el énfasis que queramos darle,


Información que nuestro cerebro necesita obligatoriamente para componer el contexto del mensaje. Sin esta información somos dependientes de otros muchos factores, como enmascarar nuestras emociones, o incluso llegar a tener que dar cientos de explicaciones, creándose una comunicación mucho más fría y distante. ¿Cuantas veces no has leído tergiversado el significado de un mensaje? ¿Cuántas veces has malinterpretado una frase? Precisamente porque necesitamos la información contextual que nos brindan nuestros sentidos.

¡Me clavo un visto!!!


Es ÉL caso de obsesión por excelencia. Recibir contestación del receptor por parte del emisor del mensaje. Además, desde hace varios meses WhatsApp ha incluido un doble check azul que avisa cuándo un mensaje se ha leído.

Acceder a la aplicación no siempre significa que queramos comunicarnos. Muchas veces ya no se accede para mandar ni leer mensajes nuevos, sino para releer mensajes antiguos, comprobar últimas horas de conexión, ver si alguien está conectado..., lo que se ve cotidianamente en la consulta es que los pacientes lo toman como que quien no da respuesta inmediata revela una falta de interés por el otro o un histeriqueo.



En especialmente cuando se trata de parejas, la imaginación se desata normalmente con pensamientos negativos que generan desconfianza e inestabilidad en la relación. Si de verdad nos preocupa algo, no debemos buscar la respuesta entre los mensajes…

Si bien es cierto que estas aplicaciones han dado un paso adelante en las personas que efectivamente han decidido mantener una doble vida, me refiero a amantes o relaciones furtivas y paralelas, gente de “trampa” al margen de la habitual, lo que ha ocasionado un gran número de rupturas y divorcios dados precisamente por descubrir estas conversaciones. Uno puede pensar que esto ya es habitual en el ser humano, pero las aplicaciones IM han supuesto una facilidad enorme para el desarrollo de estas actividades, que antes, no se daba, lo que ha provocado una verdadera problemática social. Nos encontramos frente a una nueva privacidad y una dependencia cotidiana, una adicción.

Hay que dejar ir:


También es importante destacar que particularmente nociva puede ser esta práctica cuando una relación ha acabado, pues la curiosidad por saber de la otra persona mirando constantemente su última hora de conexión, cuando está en línea… puede dificultar significativamente la superación de una situación ya de por sí compleja,

Comunicación, no entretenimiento


El uso de aplicaciones del tipo WhatsApp debe realizarse como un sistema de comunicación y no como fuente de entretenimiento. «Nos acostumbramos a acudir a WhatsApp en intervalos de menos de diez minutos, ya estemos solos o, en el peor de los casos, en medio de cualquier evento social



La posibilidad de estar en permanente contacto con todas nuestras amistades nos hace perder atención sobre lo que nos está pasando aquí y ahora, esto puede molestar a nuestra pareja ya que le transmite la sensación de que lo importante para nosotros esta en otro sitio, no en su compañía.

Si ponemos en silencio la aplicación y centramos nuestra atención en las personas con las que estemos físicamente, gozaremos mucho más de su presencia y de nuestras experiencias vitales. Sin embargo, si tratamos de atender varias cosas a la vez lo más probable es que no disfrutemos de ninguna de forma completa.

Hay un momento para cada cosa y una cosa para cada momento.

 

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La intimidad del gimnasio es, por excelencia, el ámbito de la comparación, la autocrítica y la rivalidad. Un lugar donde se exponen las gan...