viernes, 23 de febrero de 2018

Auto-sabotaje en el amor

[avatar user="AleK" align="right"]Ale [/avatar]Solo? Siempre sos el número impar, al que los amigos invitan a citas a ciegas? El eterno candidato para uno nuevo que aparece. Si lo analizas detalladamente. Todas tus relaciones fallidas comparten un elemento: VOS. Ya sea consciente o inconscientemente, podrías estar saboteando tus relaciones. Esta práctica es más común de lo que se piensa.


De acuerdo con los especialistas, las personas que sabotean sus relaciones tienen miedo de ser rechazados o salir lastimados. De hecho, la mayoría de ellos tiene una experiencia dolorosa o traumática en su pasado que los obliga a actuar de esa manera.


El problema es que cada relación que fracasa les reafirma su miedo, por lo que viven en un círculo vicioso en el que tratan de evitar heridas nuevas, reviviendo las pasadas. ¿Te suena conocido?

Si no estás completamente segura de que te estés saboteando en el amor, aquí te decimos cuáles son las señales de alerta:

  • Presente ausente. Quienes tienden al autosabotaje no se dan permiso de ser felices. Piensan constantemente en lo que ocurrió en el pasado y buscan señales de que pueda volver a ocurrir. Al saltar contantemente del pasado al futuro viven en un estado permanente de angustia.

  • Fracaso. El miedo al fracaso rige el comportamiento de quienes se sabotean en el amor. Para ellos, no vale la pena esforzarse en hacer las cosas, pues de todas formas no resultarán como desean. De ahí que no se comprometan al cien por ciento en sus relaciones.

  • Adicción. Aunque te parezca raro, hay muchas personas que son adictas al sufrimiento. Viven lamentándose porque les va mal, pero el dolor se ha vuelto una droga sin la que no pueden vivir. De hecho, bloquen todas las posibilidades de ser felices y superar las malas experiencias.

  • Negatividad. Si siempre le encuentras el lado negativo a las cosas, prevés el peor de los escenarios y eres incapaz de hablar bien de ti misma, tienes un problema. Pues, así como criticas cada detalle de tu personalidad, destrozarás la forma de ser y actuar de cada persona que se te acerque.

  • Semejantes. Las personas que practican el autosabotaje suelen relacionarse con personas semejantes a ellas. Así escogerán parejas que también tienen miedo de ser lastimados y le buscan el lado negativo a todo. Con esta fórmula, la relación está condenada al fracaso.


¿Te identificaste con alguna de estas señales? Recordá que el mejor momento para cambiar es el presente. Busca la ayuda de un profesional que te ayude a trabajar en tu autoestima. Date la oportunidad de ser feliz y encontrar el amor, en pocas palabras deja de sabotearte en el amor.

sábado, 10 de febrero de 2018

Cashsexuales: la erotización del dinero

[avatar user="AleK" align="right" /]La pornografía nos llena de ejemplos con grandes "varones" con el culo de muñeca que eran anunciados en las mismas películas como los "machos" cogedores, -para ejemplo que muestra que esto viene de antaño citamos a John Holmes-  dándole murra a cuanta estrellita insurgente del porno hubiera.

Cashsexuales: la erotización del dineroEsta categoría no funcionaría para explicar la multiplicidad de relaciones sexuales que se establecen entre hombres homosexuales y heterosexuales. En su más reciente libro My Husband Gay, Straight or Bi? A Guide for Women Concerned About Their Men; el doctor Joe Kort afirma que existe un nuevo fenómeno llamado “cashsexuals” o “buy-sexuals”, que posee particularidades que lo hacen alejarse del gay for pay.

Los cashsexuales son hombres heterosexuales que tienen sexo con otros hombres a cambio de dinero u otros productos de valor. Hasta aquí la descripción parece común y no se aleja de lo que entendemos como trabajo sexual; pero de acuerdo con la investigación de Kort, los cashsexuales establecen este tipo de transacciones debido al placer que experimentan al recibir dinero, sentirse un objeto de deseo y ser idolatrados. Como vemos, el acto no se limita al intercambio de dinero y mucho menos a la atracción sexual.

Para los cashsexuales el sexo no ocupa un papel primordial sino que le otorgan gran relevancia a la erotización del dinero y a la fetichización de la masculinidad, esto último es algo muy recurrente entre los hombres homosexuales, según indica el investigador.

“Suponemos que estos hombres son homosexuales, o por lo menos bisexuales, y que viven negando su sexualidad; sin embargo, ahora sabemos que son un subconjunto de hombres heterosexuales que disfrutan ser pagados por tener sexo. ¡No es el sexo lo que los enciende, sino el dinero! Ellos han erotizado el dinero, se trata del sentido de valor que deriva de ser admirados y recibir pagos por realizar actos sexuales con hombres”, señaló Kort sobre su descubrimiento.



En los últimos años han proliferado conceptos similares a este que buscan explicar las relaciones sexuales que establecen los hombres heterosexuales de forma afectiva con otros hombres, ya sean heterosexuales u homosexuales. Términos como “budsex” y “brojobs” son usados para referirse a hombres heterosexuales que tienen sexo entre sí a manera de “asistencia sexual” cuando no hay mujeres con quienes erotizar.

También ha proliferado la palabra “bromance”, la cual explica los afectos sentimentales y las estrechas relaciones que establecen dos hombres heteros entre sí sin ser homosexuales ni tener una relación sentimental.

jueves, 1 de febrero de 2018

Cambio de roles, llegaron los INTER.

Entiendo que hoy a la gente le cueste hablar de roles sexuales, pero que los hay los hay, aunque suene incómodo, aunque muchos lo nieguen, y es que tal vez en lo cotidiano a uno le cueste verse de una sola manera, sobre todo para todo el intercambio epistolar que hay antes del sexo, pero resulta que si, en la intimidad del consultorio los pacientes siguen hablando de roles, se reconocen y visibilizan como activos, pasivos y versátiles. O como se gustan llamar ahora, Grindr mediante, INTER.
En realidad este rotulo poco tiene que ver con la visibilización sexual, sino más bien con una categoría que permite “pescar de todo” en el mercado de la carne.


Pero que somos?


¿Los gay somos activos o pasivos? ¿O somos todos versátiles en mayor o menor grado? ¿El versátil es aquel que hace de activo cuando no queda otro remedio? ¿El pasivo renuncia por completo a sentir placer con su pene? ¿Un hombre que se permite tener sexo con otro hombre puede ser tan cerrado como para negarse a probar si le gusta sentir placer por atrás?

Si alguien elige tener relaciones sexuales y sentimentales con otro hombre, es decir, asume ser gay, debería tener en cuenta que los demás gays también tienen, en mayor o menor grado, sus mismas necesidades. Por eso, lo mejor es buscar la manera de darse placer mutuo, sin límites o restricciones. Y nos tenemos que educar nosotros mismos porque somos gays educados por matrimonios heterosexuales…

Hablando a calzón quitado: si un hombre es gay, le tiene que gustar el pene. Pero, como un gay no deja de ser hombre, también le tiene que gustar usar el suyo. No hay renunciamientos exclusivos.



Sin embargo, en los lugares de encuentros virtuales, casi todos dicen ser activos o pasivos. En ciertas épocas, como si fuera una moda, todos se definen como pasivos. Después, pasa el tiempo y todos dicen que son activos. Si le preguntas a alguno por qué cambió, responde que para no aburrirse o para probar conocer otra gente. La moda de hoy es ser INTER.

El versátil es un hombre que aprovecha todas las posibilidades de placer que le permite su cuerpo, sin restricciones ni tabúes. La versatilidad implica adaptarse a cada situación. Funcionar bien en los dos roles predominantes. Sin embargo, se interpreta que no sirve para ninguno de los dos. Muy pocos buscan conocer gente diciendo que son versátiles, porque en lugar de abarcar todas las posibilidades, lo que consiguen es perderse a la gran mayoría que busca activo o pasivo. Porque el pasivo prefiere un activo que sea bien macho antes que un versátil, que también tiene el culo roto como él. Y el activo prefiere un pasivo, porque tiene miedo de que el versátil le pida la cola.

En todo dualismo, lo que no entra en alguno de los dos extremos es descartado, por ser considerado sospechoso, indefinido, dudoso, gris. Por ese motivo, muchas veces se escucha decir a un gay que es activo-pasivo en lugar de que es versátil. Una diferencia sutil pero significativa. Porque las únicas respuestas aceptadas para la tan trillada pregunta ¿activo o pasivo?, son: activo o pasivo. Cualquier otra palabra, frase, argumento o explicación será descartada, como si se tratara de un ruido comunicacional o una no-respuesta. Incluso puede generar una re-pregunta: -ah, versátil… ¿pero más activo o más pasivo?



Las personas utilizan distintas expresiones para indicar que son INTER:

  • Soy amplio: suena muy feo, ¿qué tiene amplio, el orto?

  • Me va todo: también suena mal, como si fuera fiestero, degenerado, desbordado. Digo... en tren de experimentar ¿quien dice lo que está bien o mal? Pero hay gente que se asusta.

  • Hago lo que me pidan: suena a que estás muy regalado. Cumple los deseos ajenos como una geisha. SE CONFUNDE CON: “MAS PASIVA QUE UNA PUERTA”.

  • Puedo hacer las dos cosas: algo así como un ambidiestro del sexo. Como un médico clínico generalista, sabe de todo un poco, pero no tiene ninguna especialidad.
    Y la gente lo que busca hoy son ESPECIALISTAS.



¿Por qué, se preguntarán algunos? Es que la genitalización lleva a cortar el sexo en partes, algunos tocan lo de atrás y no se animan con lo de adelante, otros relacionan el ano con lo escatológico o tienen miedo a lo que de él proviene, negando completamente el fin para el que lo tenemos. Excretar.



Para concluir, cabe recordar que, cualquiera que desatienda alguna de las necesidades de su pareja, se expone a que se cumpla un principio que rige la economía, con respecto a la oferta y la demanda, pero también está vigente en las habitaciones: lo que uno deja de hacer, siempre habrá otro que quiera encargarse de hacerlo. Siempre aparecerá algún buen samaritano que se ofrezca a satisfacer los deseos insatisfechos de tu compañero, así que lo mejor es darle todo siempre y cuando ambos estén completamente de acuerdo, no vale la pena forzar las cosas, si estás con alguien es para pasarlo bien, disfrutar tu vida y compartir con esa persona, si no estás dispuesto o no te interesa es mejor dejar las cosas en claro y hacer nuevos acuerdos, explícitos o no.

“Psicologia en el vestuario”: la obsesión por el tamaño

La intimidad del gimnasio es, por excelencia, el ámbito de la comparación, la autocrítica y la rivalidad. Un lugar donde se exponen las gan...