miércoles, 13 de junio de 2018

Los gays y los roles sexuales en la pareja. ¿Existen?

Tengo 32 años y soy versátil, disfruto al máximo del sexo, trato de no limitarme y de probar cosas nuevas siempre, bien sean posiciones o técnicas, nunca he tenido problemas de desempeño sexual y por el contrario me ha ido excelente en todos los roles y situaciones sexuales... sin embargo desde hace 3 semanas estoy con alguien también de mi edad que ha sido siempre activo y que no cree poder siquiera probar nada más, está cerrado a que siquiera le toquen el área anal y hasta las nalgas.



Yo estoy muy satisfecho con nuestras relaciones, pues salvo por esa parte todo es perfecto. Tengo miedo de que se presenten situaciones frustrantes cuando yo quiera hacérselo y por supuesto él se niegue. El me comentó que en sus primeros años de actividad sexual (a los 18) nunca se le presentó la oportunidad y nunca probó ser estimulado analmente y menos penetrado, en sus últimas relaciones esto sí ha sido un problema pero dice que no sabe qué hacer pues siente que sólo le gusta eso.

Este tema surgió precisamente cuando en la cuarta oportunidad en que teníamos relaciones yo me adelanté a sus movimientos y quise acostarle boca abajo para tocarlo y besarlo y él se quitaba, luego perdió la erección con sólo la idea de que yo le fuese a tocar por detrás.

Superé el asunto y tuvimos relaciones como él quería, con sexo oral de ambos y él finalmente penetrándome. A mí me encanta él y su cuerpo y todo lo que me hace pero tengo el mismo miedo que me manifiesta él sobre la posibilidad de que yo termine buscando a alguien más para tener relaciones donde yo pueda ser activo. Mi consulta está dirigida a conocer qué tan firmes o invariables son estos tipos de roles sexuales y si hay alguna posibilidad de que gradualmente podamos ir experimentando porque me gustaría que aunque fuese 1 vez cada 20 o 30 yo pueda penetrarle en lugar de él a mí. Estoy realmente triste porque me encanta esta chico y estoy muy enamorado, además él es súper conmigo y estamos bastante ilusionados, no quisiera que esto nos dañara la relación. Como le decía, yo puedo bajar la frecuencia de mi rol activo en la relación sexual pero no que se elimine esa parte pues me gusta mucho también penetrar.

Yo siento por mi parte que me estaría anulando pues más allá de que disfruto mucho de ambas experiencias (penetrar y ser penetrado) siento como si él terminara siendo más hombre que yo y no exactamente desde el punto de vista de competencia sino de la desigualdad, que es algo que no me gusta en ningún área, creo firmemente en el equilibrio, dinámico pero balanceado al fin. Creo que puede ser algo de fijación de método, comodidad o temor a lo desconocido pero quisiera saber cómo actuar y si alguna terapia sexual o sicológica podría ayudarnos, quizá yo sea quien deba adaptarme, pero una vez que sé lo que se siente penetrar no quisiera anular esa parte de mi sexualidad, me da miedo y tristeza. Además, él es un hombre de quien puedo llegar a enamorarme completamente y a quien admiro mucho y sé que él siente igual y quisiera hacer las cosas correctamente.

Respuesta de Ale K

Desde las primeras respuestas en esta pagina he querido dejar claro que soy defensor a ultranza de la libertad, tanto es así que muchos modelos psicológicos que pretenden la adaptación a ultranza me resultan, no diré aversivos, pero sí un poco inquietantes porque tiende a confundirse la terapia con la manipulación mental. En mi modelo pretendo que cada uno sea lo que quiere ser y haga lo que quiera hacer siempre que no invada la libertad de otros. Te cuento por otro lado que tu inquietud aparece mucho en el consultorio, hay veces que la no adecuación con el otro en lo sexual termina determinando que tipo de pareja se llevará adelante o simplemente el final de la relación.
Dicho esto, la pregunta es: ¿Quiere realmente tu compañero cambiar? Porque si él es feliz tal cual, por lo que a mí respecta tal cual se quedará.

lunes, 4 de junio de 2018

Escepticismo terapéutico, los que no creen en la psicologia.

Por Ale K - El otro día me encontré en una situación en la cual una persona que conozco dijo “Yo la verdad es que no creo en la psicología”. En ese momento no le presté atención al comentario, no pensé que fuera una idea común, sin embargo, han pasado algunos días y me he estado dando cuenta de que muchas personas “no creen” en la psicología. Me gustaría que esta columna se trate de cómo no se puede “no creer” en la psicología, es una ciencia, en la cual se aplica el método científico en investigaciones relacionadas con el comportamiento humano.



En la vida cotidiana de los argentinos es normal acomodar los horarios para poder ir a una sesión de terapia e incluso, a veces, resulta extraño que una persona no haya recurrido nunca al diván en algún momento conflictivo de la vida.
Tiene sentido, ya que Argentina es el país que alberga el mayor número de psicólogos per cápita del mundo, con alrededor de 198 psicólogos por cada 100 mil habitantes, de los cuales se estima que el 46% se encuentran en Buenos Aires. Sin embargo, en lugar de recibir tratamientos cognitivos o conductuales, la gran mayoría de argentinos recurre únicamente al psicoanálisis.
Fundada por Sigmund Freud en el siglo XIX, la técnica de psicoanálisis hace uso de las fantasías, los sueños y la asociación libre para descubrir ideas reprimidas en el inconsciente y ayudar al paciente a obtener nuevos conocimientos sobre sus emociones y experiencias. ¿Por qué los porteños eligen este método para afrontar sus problemas?
Tal vez porque aunque el psicoanálisis era conocido en Buenos Aires desde la década de 1910, se experimentó un verdadero auge cultural cuando el gobierno de Juan Domingo Perón fue derrocado en 1955.

"Eso abrió un momento de rápida modernización cultural en Argentina. Hubo una gran recepción de todo lo proveniente de Europa. El psicoanálisis fue visto por muchos como una doctrina emancipadora".

La psicología es el estudio científico de la conducta y experiencias, de cómo los seres humanos sienten, piensan, aprenden y se conocen para adaptarse al entorno. Los primeros en escribir sobre psicología como tal fueron Platón y Aristóteles. Ellos se preguntaban cosas como: ¿Nacen personas con ciertas habilidades más desarrolladas que otras? o ¿Cómo es que el individuo llega a conocer el mundo que lo rodea?

Muchos filósofos han realizado importantes aportaciones a la psicología, desde Descartes con su propuesta para entender el funcionamiento de la mente, hasta los empiristas británicos Hobbes y Locke que resaltan la importancia de los sentidos al momento de adquirir conocimiento. Y sí, las aportaciones teóricas son importantes al momento de desarrollar una ciencia, pero yo les dije que además se realizaban investigaciones basadas en el método científico.

Pues en efecto, el primer laboratorio de psicología experimental fue fundado en 1879 (relativamente reciente) en la ciudad de Leipzig, Alemania por un fisiólogo con el nombre de Wilhelm Wundt. Otro psicólogo, Johannes Müller, trataba de relacionar la experiencia sensorial con las actividades del sistema nervioso (¿cool, no?).


"Si hablás de psicoanálisis en Buenos Aires hoy, en realidad estás hablando del psicoanálisis francés de Lacan. Las élites intelectuales argentinas siempre fueron muy receptivas de todo lo que proviene de Francia"



Lo vemos en la arquitectura de principios del siglo pasado, a esa fiebre por los palacios majestuosos que se ven en Buenos Aires, le correspondía la intelectual. "La obsesión por la cultura francesa es un fenómeno amplio a lo largo de América Latina, excepto que aquí entre los porteños hay una mayor población de clase media con acceso a estos artefactos culturales".

Yo me eduqué en la UBA freudiana de fines de los '80, con el tiempo las cosas cambiaron y hoy impera Lacan, no obtante vale recordar que los últimos académicos son aquellos que aportaron al cuidado de los enfermos mentales, de aquí viene el más famoso, Sigmund Freud, padre del psicoanálisis (¿la teoría que dice que a los 6 años quieres matar a tu papá porque estas enamorado de tu mamá?, parece duro, pero el lo sostenía).

La gran aportación de Freud fue su método de investigación y tratamiento porque éste le permitió a otros individuos como Skinner (padre del conductismo) o Ellis (padre de la terapia TREC) abrirse paso para proponer distintos métodos según las necesidades del cliente o enfermo.

Aunque algunos psicoanalistas son caros, hay un montón de opciones de bajo costo disponibles, con sesiones de terapia a partir 150 pesos, como el centro II y también estamos los que tenemos aranceles accesibles segun la realidad de cada paciente.
"No está necesariamente asociado con la enfermedad, pero sí con la buena salud. Está pensado como algo que casi todo el mundo debería hacer. Para muchas personas, es un proceso de auto-conocimiento y maduración".

¿De que se habla en terapia?


"El predominio del psicoanálisis en Argentina es tal, que es perfectamente aceptable organizar reuniones de trabajo en torno a una cita de terapia",  Algunos pacientes tienden a hablar de "problemas comunes y cotidianos", como peleas y discusiones diarias, ansiedades, problemas con sus padres, los niños o el trabajo, la salida del clóset, HIV y serodiscordancia, descontento y problemática laboral, la grieta, fobias sociales, soledad.

Hay veces que puede ser muy beneficioso tomarse un tiempo para hablar de las preocupaciones personales.

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