martes, 31 de julio de 2018

Kamasutra gay, las poses sexuales más populares

El Kamasutra es un antiguo texto hindú, considerado el trabajo básico sobre el amor en la literatura sánscrita. Trata sobre el comportamiento sexual humano. El paso del tiempo, nos ha llevado a desarrollar diversas versiones. En la actualidad, incluso existen ediciones con ilustraciones fotográficas reales e incluso con vídeos eróticos educativos.

Kama significa "placer sexual" y sutra "hilo, frase corta". Fue creado por Vatsiaiana, un reconocido religioso y escritor de la India, situado cronológicamente en el periodo comprendido entre el 240 y el 550 d.C. El título completo de la obra es Vatsyayana kama sutra ("Los aforismos sobre la sexualidad, de Vatsiaiana").


El sexo gay también tiene su propio Kamasutra, pues el erotismo y los juegos sexuales es algo que está alcance de todas las parejas. Experimentar con diferentes posiciones que permitan disfrutar al máximo, potenciando los encuentros sexuales y aumentando la intensidad de los orgasmos.

Hacer el amor es el arte de jugar el uno con el otro, descubrir cuáles son los puntos más sensibles de la pareja con la finalidad de que sienta un gran placer.



Esta postura es similar a la del "perrito clásico", pero acostados. Para realizarla, el chico activo deberá balancearse durante la penetración, mientras que el pasivo deberá levantar un poco su cadera. Para garantizar la comodidad e incluso favorecer un placer más intenso, es recomendable colocar una almohada a la altura del vientre de la persona pasiva.
Esta postura se denomina "la cuchara", y se define como la más adecuada para los despertares o para tener un contacto más intenso. El chico pasivo debe acostarse de lado y abrir un poco las piernas. El chico activo se coloca detrás, mientras penetra, puede masturbar a su pareja garantizando el placer a ambos. 
"El perrito" es una postura clásica del Kamasutra, ideal para el sexo anal. El amante pasivo debe colocarse de rodillas y apoyar sus manos en el suelo, mientras el amante activo se colocará detrás de él. Esta posición garantiza una penetración profunda y placentera, que alterna con besos y masturbación.
"La profunda", como su nombre indica, es ideal para penetrar profundamente al chico pasivo, que recibirá un enorme placer permitiendo la estimulación completa del ano. Debe acostarse boca arriba y llevar sus piernas hacia su pecho. El chico activo se colocará de rodillas frente a él e iniciará la penetración. Permite besos, caricias y la estimulación del pene del amante pasivo.
"El espejo del placer" permite una buena penetración anal al tiempo que el amante pasivo puede subir las piernas y apoyarlas en los hombros de su pareja, mientras el activo lo masturba placenteramente. Destaca de esta posición el contacto cara a cara de la pareja.
"La sorpresa" es muy popular; parecida al perrito, permite una penetración muy placentera. El chico pasivo se inclina hacia delante y el chico activo se coloca de pie detrás de él. En esa postura comienza la penetración, a la vez que puede masturbar a su pareja.
Esta postura es genial para divertirse probando cosas nuevas. En este caso, el pasivo está arriba y es él quien marca el ritmo de la penetración, mientras que el chico activo se encarga de disfrutar plenamente del encuentro.
Otra postura que permite un contacto cara a cara y poder besar a tu pareja durante la relación sexual, es esta posición, en la que el placer de la penetración es muy intensa y el sexo muy placentero.
Una de las más placenteras y populares es "la fusión". El chico pasivo toma el control, marca el ritmo y disfruta plenamente de este encuentro. Sus manos libres permiten que se masturbe mientras es penetrado por su pareja.


martes, 3 de julio de 2018

El nombre del padre. Repitiendo nombres generación tras generación.


Nombre del padre (Nom-du-Père en francés), es un concepto introducido por Lacan considerando la noción freudiana del edipo. En sus indagaciones, Lacan devela a la función paterna como el soporte de la actividad simbólica de cada sujeto, la función paterna es "castradora" e instauradora de La Ley.


Para muchas familias poner el nombre de un familiar, del padre o abuelo es un honor y obedece a una tradición sobre todo para aquellas familias que actúan como clanes.
Entiende que la función paterna tiene como correlato a una suerte de significante (téngase en cuenta que la teoría lacaniana considera al inconsciente estructurado de un modo similar a un lenguaje) que se inscribiría inconscientemente, tal significante es el denominado Nombre del Padre. Tal significante substituye o metaforiza al deseo de la madre.



¿Y que pasa entonces si te llamás igual que tu padre, madre, hermano fallecido o llevas el nombre de un antepasado?

Quizás estés cargando con el peso de su vida sin saberlo. Pero, ¿de que se trata todo esto?

Una explicación tal vez sería que la carga que lleva un nombre, pueda ser explicado por la teoría de las constelaciones familiares. Está probado que en muchos casos esta actividad transgeneracional hace que uno en su vida esté afectado por muchas cosas que son propias de la vida de un abuelo, tatara, bi o chozno, es decir del dueño original del nombre; pariente que tal vez nunca hemos conocido.

En el inconsciente, por ejemplo, llevar el nombre del padre habla de la necesidad de integración al nuevo miembro a través de este acto, así como también una forma de recordar a quienes fueron o son importantes en nuestra vida. Es resignificar los blasones de una época de esplendor que hubo en el linaje, que no está directamente relacionado a la vida real de ese antepasado. O sea que ponerle el nombre de un antepasado a un recién nacido, trae consigo una serie de cargas y exigencias.

“Cuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad, todos nuestros deseos aquellos que preexisten al niño aún antes de su concepción.



En 1989 y 1990 los registros civiles nacionales se vieron atiborrados por pedidos de padres que pedían ponerles a sus hijas el nombre de “Fiamma”, este era el nombre del personaje de Andrea Barbieri en la novela “La extraña dama”, exitosísima tira de T.V que emitía el canal 9 de Romay. Hoy con 27 años esas mujeres están totalmente descontextualizadas con el nombre en honor a… Algunas ni siquiera saben cual fue la original, copias de una exaltación perdida en el tiempo.


En 1989 y 1990 los registros civiles nacionales se vieron atiborrados por pedidos de padres que pedían ponerles a sus hijas el nombre “Fiamma”, este era el nombre del personaje de Andrea Barbieri en la novela “La extraña dama”[/caption]

Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos. Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y condicionan nuestra vida…”

¿Cuál es concretamente el efecto de repetir los nombres?


El psicoanalisis indica el peligro de este acto, ya que los nombres actúan como fotocopias y al ser repetido se devalúa y pierde fuerza. Además de mencionar que en la repetición está el riesgo de ser un “árbol que da frutos o bien plantas venenosas”. Esto es podemos superar al original o estar siempre a la sombra de AQUÉL.

Para entender mejor esta teoría hay que explicar que los nombres tienen una vibración o fuerza. Si ponemos el nombre de un hermano muerto a un bebé, estamos en realidad dejando en el recién nacido la carga de ser como aquel hermano. Más todo lo traumático de la muerte del primero, los duelos inconclusos o el recuerdo de aquél que es cada día resignificado.  Además si el nombre que ponemos tiene una historia de depresión sumamos esa carga a la nueva persona.

… Yo no manejo, -dice Jorge- Debe ser porque me pusieron el nombre del hermano de mi mamá que murió en un accidente unos meses antes de mi nacimiento… Cuando le digo a mi vieja que quiero aprender a manejar se pone muy nerviosa y me cambia de tema…


La elección del nombre para el bebé es algo que debe llegar a ambos padres de manera intuitiva; no ser repetido, sino darle la oportunidad de comenzar algo nuevo. Cada nueva vida es un comienzo.  Hay pautas de cómo mejorar esta situación para quienes ya están con este problema y sienten que están repitiendo la misma historia. Si el nombre que tenemos trae consigo una carga demasiado fuerte lo ideal es atreverse a cambiarlo, o bien, usar el segundo nombre. De esa manera, hacemos un corte y reducimos los riesgos de llevar con nosotros una carga o repetir la historia vivida por nuestros antepasados.


Borges  lo explicita mejor en su poema "Junin" :


                                         "Soy, pero también el otro, el muerto,


                                           el otro de mi sangre y de mi nombre;


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