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El pensamiento mágico es un tipo de distorsión cognitiva que consiste básicamente en creer que uno puede dominar la realidad con la mente o con determinados actos. Sería lo opuesto al pensamiento lógico. Podemos poner muchos ejemplos cotidianos como pueden ser los pensamientos de buena o mala suerte. Ej. “Si formulo un deseo mientras soplo las velas, se cumplirá”. O “si me pongo este pantalón verde, me saldrá bien el examen…”  El pensamiento mágico es la fuente de las supersticiones.

Es frecuente encontrar este tipo de pensamientos en la infancia. En el caso de los niños, cumple una función adaptativa y de maduración, donde el simbolismo y la magia ayudan a entender el mundo desconocido y extraño que a veces los rodea. En este caso, los rituales lúdicos como puede ser no pisar las grietas de las baldosas, o acostarse siempre con el mismo objeto, forman parte de un proceso evolutivo normal.

Pensamiento mágico en el Trastorno obsesivo compulsivo

El pensamiento mágico suele estar presente en este trastorno. La persona que padece un TOC necesita mantener un control férreo  sobre las cosas. Este tipo de pensamientos está asociado a la necesidad de control y por ello juega un papel importante en este trastorno a la hora de interpretar la realidad.

 Ejemplos con casos reales

A menudo el paciente tiene la creencia de que sus pensamientos negativos pueden causar daños directos. En este caso la persona se ve obligada a realizar una serie de rituales para contrarrestar estos pensamientos intrusivos y así “evitar una catástrofe o desgracia”.

Caso real: A Carlos le asalta continuamente a su mente, la imagen de su marido asociada a la palabra “muerte” y a un crespón negro. Para contrarrestar este pensamiento tiene que rezar un determinado número de veces hasta que la imagen desaparece de su pensamiento.  En ocasiones puede llegar a estar de cuatro a seis horas rezando sin parar. Si no realiza esta compulsión, piensa que su marido va a morir por su culpa. Carlos tiene la “creencia” de que su pensamiento puede provocar una consecuencia directa en la vida de su marido.

Otro ejemplo habitual en personas con TOC, es asociar ciertos números o símbolos con determinados peligros.

Caso real: Lucía evita realizar ciertas acciones cotidianas en presencia del número 4. Su hijo tiene cuatro años y ella manifiesta tener el presentimiento o la “sensación” de que a su hijo le ocurrirá algo malo si, por ejemplo, pone el programa 4 del lavarropas o de la televisión. Si ve un reloj y en ese momento aparece dicho número, se queda paralizada hasta que cambia la hora para “prevenir” cualquier daño a su hijo.

Estos son algunos ejemplos de pensamiento mágico y aunque puedan parecer exagerados, es muy frecuente observar su presencia en este trastorno. La ansiedad y el malestar que produce la intolerancia a la incertidumbre en el paciente con TOC, hace que la persona se sienta esclavizada a realizar una serie de rituales o compulsiones para “reparar la catástrofe o el daño directo que puede producir su pensamiento”.

Juan debe poner la alarma de su celular para poder ir al baño y defecar, si por ejemplo tuviera ganas y la alarma no ha sonado, debe ponerla previamente aunque sus dolores de vientre acuciantes le estén indicando que el momento ha llegado y cuando va al baño lo hace con su celular sonando, el refiere a que esta costumbre “de la campana que suena para ir al baño” (así la llama), se la impusieron los curas en un colegio donde estuvo internado pupilo durante su adolescencia.

Todos podemos dejarnos llevar por pensamientos de este tipo en un momento dado (Ej. comprar un determinado número de lotería porque nos va a dar suerte, o no ponernos determinada prenda de vestir porque la consideramos “yeta”). Esto no tiene mayor importancia ni es un indicador de patología. El problema surge cuando éstos empiezan a dominar nuestra vida y a condicionar nuestra toma de decisiones. Este sería el caso del paciente con Trastorno obsesivo compulsivo que vive atrapado en este tipo de pensamientos, sufriendo una pérdida de libertad a la hora de  pensar, de sentir y de actuar.