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grindrMuchos pacientes hablan horas de cómo utlilizan frecuentemente herramientas y aplicaciones volcadas al cruising algo habitual hoy en dia. En los 80 y los 90 “levantar” estaba casi circunscripto a un solo lugar de la ciudad y era mucho más artesanal, pero ahora la tecnología brinda nuevas interacciones, esto genera confusiones sobre
1) las expectativas que podamos tener en la vida real
2) lo producido por nuestras interacciones en las app, querido o no.

Grindr ya no es ningún secreto desplazó a Manhunt y a otras paginas de contactos en las cuales se salia de pesca… El beneficio parece ser la geolocalización algo que permite el garche a la hora que sea y donde la persona esté.

Muchos pacientes míos me comentan que lo usan para levantar, encontrar polvos rápidos o, dependiendo de su entorno, amistades. El uso mayoritario (que sí, que ya… que siempre hay excepciones. Pero las “guías de uso” se escriben sobre las tendencias generales. Tengo pacientes que se encuentran en pueblitos del interior de la provincia acá en Argentina, Chile y México con los cuales hago sesiones por skype, y me dicen que en sus “pueblitos” nadie usa Grindr, porque sería un quemo.
Mis pacientes de ciudades grandes suelen emplearlos para buscar sexo (y punto) ya que, para socializar, la comunidad cuenta con una serie de locales, asociaciones, grupos de encuentro, etc. que permiten interactuar cara a cara y hacer amistades. Además, la mayor visibilidad en ciudades grandes permite que se interactue con con más naturalidad y sin necesidad de recurrir a herramientas distintas del “fui al cumpleaños de mi prima y me presentó a un grupo de amigas lesbianas que me invitaron a salir con ellas este sábado”. Tan natural, tan simple, tan visible.
Sin embargo, mis amigos y pacientes que viven en ciudades pequeñas o en pueblos, me comentan que suelen usar las apps de cruising para conocer a otros hombres gays en otros pueblos. Ellos, a lo mejor, no se van a visibilizar en el pueblo pero sí se dejan conocer a través de este medio y concretan citas. En muchos casos, aparte de sexo, lo que buscan es hacer amistades, (sobre todo en pueblos del interior) donde se busca la visualización del colectivo sin tener que pasar por el escarnio publico, o en tal caso no es lo mismo pasarlo en grupo.
Muchas veces el hecho de tener con quién quedar para ir a pasar algún fin de semana a la ciudad más próxima o crear una red de amigos gays de diferentes pueblos puede ser un plan en si mismo.
Incluso mis pacientes que residen en países homófobos (Dije que atiendo por Skype y muchos hispanohablantes están trabajando en países como Republica Checa, Emiratos Árabes, Qatar, y me cuentan cómo están las cosas por allí) me dicen que se usa mucho este tipo de aplicaciones: “todos están “descabezados” en las fotos, claro, pero es la forma que hay de quedar discretamente y conocerse. La mayoría tienen doble vida pero, al menos, con estas aplicaciones pueden conocer a otros gays”. Esta correlación entre la situación social de la comunidad gay y el uso mayoritario de las aplicaciones de cruising hace que debamos tener presente este dato para una mejor eficacia de la herramienta. Si vives en una ciudad donde la comunidad se visibiliza y se relaciona en la calle, no te frustres si la gente en Grindr (y otras apps) lo que quiere es sexo porque los amigos los hacen en los bares. Si vives en un pueblo y buscas sexo al paso, tampoco te frustres porque la mayoría te pida que quedes para charlar.

Hay que observar como esta el espinel primero para ver como vendrá la pesca…

Matchear, matchear, matchear…

En un articulo anterior hablé del caso de algunos que se bajan aplicaciones para enmascarar sus fotos que son las que se van a intercambiar en las redes. Quien te pasa una foto enmascarada de entrada no tiene ningun interés en pasar al acto, o sea no querrá al final ir a tomar un cafecito por decirlo en un tono coloquial, quien no se muestra no tiene intenciones de hacerlo, esta en la red “histeriqueando” haciendo listas de telefonos y entorpeciendo el libre fluir de quienes realmente quieren llegar a encontrarse, tambien esconden un problema de autoestima y seguridad que no les permite llegar al final.

En otras épocas se hablaba de aquél que garchaba con todo el mundo y no podía involucrarse sentimentalmente con nadie, hoy hemos ido un paso más atrás. Algunos van armando listados de gente con la que van quedando en un encuentro que no se concreta y esta en la forma de levantarse la autoestima y valorarse como un must, pero la vida va pasando la panza va creciendo hay muchos que se ufanan de no quedar ni en pedo en salir con viejos de mas de “30”, ni hablar de fósiles de “40” y cuando llegan a pasar por delante del espejo ya acusan “45”.
El retrato de Dorian Gray que los hace un puto feliz les empieza a fallar y a mandar las primeras señales.
Con un filtro de instagram arreglan todo, luego se necesita photoshop y un personal trainer, porque todo cae sin pudor, cuando el pelo se cayó definitivamente empiezan a hacerlo las tetas porque la gravedad nos sigue como sanguijuelas…
Y después como Manzano recurrís a las siliconas en el culo, te separas de tu pareja de años, aquel amigo incondicional, para casarte con uno mas joven que te come la tarjeta de crédito pero la pagás con gusto porque es le precio para que los demás te vean con un accesorio caro del brazo…

¿Cuando te mires en la cámara y veas a un señor con botox estirado de 54 señudo mirando al horizonte, tendrás la misma felicidad de un canoso de 55 con arrugas y pancita de cerveza tomada con amigos?

Hay que asumirse, porque sino lo que queda es subir fotos tuyas de hace 10 años para que cuando por fin te encuentres te digan: “perdone, señor, pero yo he quedado con su hijo”? Es absurdo que deposites el peso de la valoración que haces de ti mismo sobre el éxito en algo que es, por naturaleza, perecedero.
El éxito en la vida va sobre sentirse querido, no deseado.
Lamentablemente Grindr fomenta exactamente lo opuesto y es efímero, Grindr va a dejar de existir cuando otra app lo supla. VOS NO!