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Hace ya algún tiempo los profesionales que nos dedicamos a temas relacionados con la salud, hemos notado el aumento en la incidencia de trastornos de la alimentación diferente a los que pensábamos eran “frecuentes”, como es el caso del sobrepeso y obesidad, la anorexia y bulimia. Esto al igual que en nosotros, ha generado preocupación en las familias ¿El camino para lograrlo? Métodos que permitan modificar hábitos de alimentación, pensando que ser cada día mas radicales y restrictivos podremos lograrlo.

Ortorexia

Uno de los trastornos de la conducta alimentaria más común, luego de la anorexia y bulimia es la ortorexia.

La preocupación patológica por la comida sana, puede conllevar a decisiones radicales, insanas y perjudiciales, modificando hábitos de alimentación a tal extremo que algunas personas solo se limitan a consumir alimentos de tipo orgánico, vegetal, ecológicos, que no hayan sido tratados con productos artificiales, ni colorantes, además de evitar alimentos “prohibidos o satanizados” por ser según ellos “culpables” de ciertas enfermedades como es el caso de carbohidratos, carnes, grasas, los cuales son necesarios en una alimentación variada, equilibrada y saludable.

Usualmente las personas que sufren de ortorexia además de limitar los “alimentos malos”, suelen adoptar conductas especificas y rutinarias a la hora de preparar sus alimentos, cortándolos de determinada forma, cocinándolos según pautas definidas y utilizando utensilios o materiales determinados para evitar “alterar sus alimentos”, convirtiendo su alimentación en todo un ritual vegetariano, crudista, frutista, según sea escogido el tipo de alimentación y su preparación, todo en búsqueda de una mejor salud, aunque el resultado es todo lo opuesto.

A diferencia de otros trastornos de la alimentación, las personas con Ortorexia no suelen preocuparse a menudo por la cantidad de alimentos ingeridos, sino por la calidad y composición de los mismos, incluso los motiva a pagar cantidades excesivas de dinero por los “alimentos correctos”, en búsqueda de una aparente buena alimentación.

Existen criterios para diagnosticar la Ortorexia como trastorno de la conducta alimentaria, y en cualquier caso que reconozcas algunos de estos síntomas o conductas en ti, debes acudir al médico para recibir orientación adecuada:

  • Dedicar más de 3 horas a pensar en tu alimentación y cuando viajas o te desplazas llevar un equipo de “supervivencia”, para solucionar tu problema de alimentación.
  • Aislamiento de la sociedad producto de tu alimentación y de la imposibilidad de comer en cualquier establecimiento de comida u hogar.
  • Los que se vuelven “Tupperos” y van con sus Tupper a todos lados, provocando distancia con los demás invitados.

Algunos casos famosos: Jean Paul Gaultier tomaba 68 jugos de naranja diarios, Julia Rorberts contó ser adicta la leche de soya, tomando varios litros durante el día y Mel Gibson dejó de comer pechugas de pollo por creer que le crecerían las mamas.

Acciones:

No tomes decisiones radicales, ni sigas conductas de “moda”, pueden ser perjudiciales, en lugar de aportar beneficios.

La ortorexia como trastorno de la conducta alimentaria puede tratarse, logrando una mejoría significativa de los síntomas y de los hábitos de alimentación.