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Sentís una primera oleada de tensión, todo se desmorona, empezas a conocer algunos hábitos y excentricidades del chico con el que estás saliendo, temas que nunca se trataron, gustos nunca antes revelados y que están ahora delante de vos como un espejo de SU VIDA PRIVADA.

Pornografia y algunos contactos del pasado, de cuando estaba solo, pero que te llevan a preguntar: ¿que hacen aún en su teléfono?

 

El que esté libre de culpa que entregue su teléfono desbloqueado para revisión!

 

¿Vos lo harías?

 

 

Efectivamente, cuando nos movemos en conjunto, hay desconectar y relajarse. Cuidando al menos de no hacer una escena, porque en igualdad de interpelaciones aparece lo IGUALITARIO, de lo que tanto, se marcha y se reclama.
Tal vez vos no estés a la altura. Es que estamos complicados empezando a descubrir a aquél que duerme al otro lado de la cama, un combo con todas sus circunstancias.

 

Cuando nos vamos a vivir con alguien creemos que estamos siendo sinceros con lo que revelamos en la cama, es decir sexualmente, pero en realidad no lo hacemos. Ni siquiera la más sana, sólida y ordenada de las parejas. Todavía hay capas a desentrañar. Todos tenemos nuestros secretos y convicciones que no estamos muy dispuestos a hacer públicos. Algunas personas prefieren hacerlos permanecer fuera de la habitación por completo, y mantenerlos en su privacidad. Lo que pasa con la masturbación es que no es un sustituto de la intimidad sexual que tenemos, es un acompañamiento. A veces es bueno hacerlo juntos.

 

Crees que tu vida sexual es saludable, por lo que no ves el problema a menos que la pornografía “extrema” que estás viendo sea ilegal o algo que se encuentra sobre todo desafíando los limites del buen gusto, así te enteras que a él le gustan todas las lluvias, los fetiches y una larga lista de parafilias. Más allá de los límites, algunos igualmente lo se exponen y otros tal vez se dediquen a buscar ayuda.

 

Hace unos años un paciente me cuenta apesadumbrado y angustiado que a su pareja le gustaba ver un único video donde había escenas de pedofilia, a mi paciente esto lo ponía en una situación muy incomoda. Enfrentado el tema con su pareja este le confiesa que nunca lo haría, pero que le llamaba la atención ver que el niño de la secuencia, lo hacia con gusto y que no parecía ser violado. A mi paciente esas explicaciones no le alcanzaban.

 

Esto no significaba que las relaciones que ellos tenían no surtieran efecto, pero empezó a ver que algunos de sus pedidos eran similares a las cosas que veía en ese video, la relación Daddy-son, padre e hijo, sodomizaciones etc. Empezaron a volverse inquietantes y cambió su significado. Ya no era placentero el sexo.

 

 

La pornografía es pornografía. Podría haber un montón de razones por las que súbitamente un gay vea porno hetero. Tal vez los hombres están más calientes o sus tatuajes son menos trágicos. Tal vez se le ocurra un cambio al ver dos muñecos Ken retorciéndose en una cama de aire, gritando al unisono: “fuck yeah” una y otra y otra vez. Los caminos del deseo son misteriosos.

 

El te dice que revisabas sus cosas. Tal vez lo hacías. ¿Dónde estábas viendo esto? ¿En un equipo compartido? ¿Su teléfono?

Tené en cuenta que si vas en busca de algo, es probable que encuentres, lo que estás buscando y cosas que ni te imaginas. Y una vez que uno sabe, no se puede des-conocerlo. Pregúntate ¿por qué estabas buscando? ¿Qué esperabas encontrar? Que ha roto tu confianza, que no te sorprenda que él esté enojado con vos y que a partir de ahora empiece a tomar recaudo para que no le revises sus cosas.

 

Cuando uno está en pareja, la mejor manera de llegar a conocerse es revelarse a sí mismo viviendo en libertad cuales son tus gustos, eso te hará libre. En definitiva una pareja es una amalgama de dos personas, con todas sus circunstancias.

 

Tal vez venga bien una disculpa por revisar el historial del otro. Porque no compartir con el otro las reservas que tengas de tu propio historial de porno. Discutir los alcances y ver si pueden lograrlo juntos. Si no es así seguirá siendo parte de la fantasía del otro.

 

Si esto te hace sentir incómodo, o bien aceptar que es algo con lo que nunca estarás de acuerdo, pueden considerar una terapia de pareja para resolver esto con un mediador y llevarlo más allá, lo peor es dejarlo como un tema sin resolver, lo reprimido siempre vuelve de una u otra forma.

 

La pornografía no es tu enemiga; la desconfianza si. No dejes que todo se arruine. Es empezar con un efecto dominó.  Hay que vivir y aceptar que estás recién empezando a conocer al hombre que amas y también puede haber otras cosas que se revelaran mas adelante. Siempre es bueno conservar la curiosidad por el otro, pero lo mejor es hablar para mantener la confianza.