domingo, 27 de septiembre de 2015

Porque una travesti?


La travesti:
No se embaraza. No te manipula con el tema del cuidado por el embarazo.
No niega la colita.
Es experto en sexo oral porque es hombre y sabe cómo siente un hombre. Sabe donde hay que chupar...
Y como postre, cuando te aburrís de "siempre lo mismo" podés intercambiar los roles...
Con el travesti no siento culpa y se hacen cojer, el travesti no tiene periodo, no le duele la cabeza, después te podes fumar un pucho y hablar de futbol, te podes tirar pedos y discutir cosas de "hombre a hombre". Hasta le cuento los problemas que tengo con mi "esposa". Son todo terreno.
Son chicas con palanca.
Las mujeres también tienen su aporte, ha habido precursoras del estilo travesti como Beatriz Salomon, Yuyito Gonzalez, Ayelén Paleo y desde siempre la mítica Moria Casán que siempre tengo la fantasía de que en cualquier momento saca la sorpresa, tiene mas cara de trava que los de Palermo.


 
TravestisLas anteriores son afirmaciones que sesión tras sesión afirma sin culpas Daniel un paciente que mantiene desde que tiene recuerdos relaciones con hombres y mujeres por igual, pero... su debilidad son las travestis, más alla de todo lo que ha desarrollado para llevar adelante su vida de acuerdo a sus mandatos, esto es casarse, tener hijos, trabajar y proveer en su hogar hacen que se declare heterosexual pero no está pendiente de la categoría en la que deba encajar. Es  lo que me tocó asegura, como creyendo que todo es parte de un sino trágico que el destino le depara.

Quienes sienten esta atracción no son homosexuales: en muchos casos, son hombres casados o en pareja. Y hasta se enamoran de su chica trans.
La normatividad social establece dos tipos de género basándose en “la naturaleza” de nuestros cuerpos: machos y hembras. Por lo tanto, existen sexos y sexualidades:


Sexo biológico: varón, mujer, intersexual (cuando coexisten caracteres de ambos sexos).


Sexo psicológico o identidad de género: masculino, femenino, transgénero (travestis, transexuales).


Deseo sexual: heterosexual, homosexual, bisexual.


Es una mujer trans (se siente mujer pero no niega su origen del sexo opuesto).


Aclarando estas diferencias entre sexo, género y deseo, el abanico de posibilidades se abre, de tal manera que una mujer trans puede tener deseos de estar con un hombre o una mujer; o un hombre heterosexual podría verse deseando a una mujer (biológica y psicológicamente constituida) o a una mujer trans (travesti o transexual).




[caption id="attachment_413" align="aligncenter" width="576"]Flor de la V A los hombres enamorados de mujeres trans se les presenta el gran desafío de blanquear una relación que puede generar incomprensión, burla y rechazo.[/caption]

Los hombres la quieren completa


No es ninguna novedad: hay hombres que buscan travestis para tener sexo y otros que se enamoran y construyen una vida en pareja.


Se cree que un hombre que busca travestis o transexuales es un homosexual encubierto. Es un varón (identidad de género: se siente masculino), es heterosexual (desea estar con una mujer…Pero trans). A estos hombres heterosexuales les atrae el cuerpo femenino, se sienten fascinados por sus curvas, la sensualidad, y hasta la libertad para el juego erótico.


En muchas de las relaciones con travestis el hombre ocupa un rol pasivo, o hay versatilidad y se intercambian los roles, práctica que una prostituta u otra mujer no podría hacer por motivos lógicos.


Si hay oferta de prostitución de mujeres transgénero es porque hay demanda.


Algunos sienten que se excitan más que con sus parejas mujeres. Cuando logran un placer alto con las chicas trans quieren repetir la experiencia. En algunos casos surge el dilema existencial: ¿con quién tengo que estar: con mi novia mujer, o mi chica trans?


los hombres enamorados de mujeres trans se les presenta el gran desafío de blanquear una relación que puede generar incomprensión, burla y rechazo.


Ser infiel con una chica trans


Existen hombres heterosexuales, en pareja o casados, que esconden sus gustos por mujeres transgéneros.


Los hombres y las mujeres homosexuales han logrado más aceptación y viven sus vidas con más libertad, les toca el turno a las mujeres y hombres transgénero. Y a los hombres y mujeres que se enamoran de ellas/os.


Crecimos con un estereotipo de familia: padre (hombre), madre (mujer) e hijos.


El abanico de posibilidades se abre, de tal manera que una mujer trans puede tener deseos de estar con un hombre o una mujer; o un hombre heterosexual podría verse deseando a una mujer (biológica y psicológicamente constituida) o a una mujer trans (travesti o transexual.


Hay quienes piensan que detrás de un hombre que se relaciona con una travesti, hay un gay reprimido. Y no es así.
Es un varón, es heterosexual. A estos hombres heterosexuales les atrae LO femenino, se sienten fascinados por sus curvas, la sensualidad, y hasta la libertad para el juego erótico. Los varones que buscan tener relaciones con travestis no lo hacen sólo por mero juego o por salir con amigos a una aventura exótica. Les gusta y lo disfrutan, sólo que unos pocos se animan a decirlo.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Gimnofobia

gimnofobiaSe trata de una obsesión que tiene que ver con el cuerpo y que puede tratarse con psicoterapia

La Gimnofobia: Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a la desnudez.
Quienes padecen de esta fobia temen tanto ser vistos desnudos como ver a otras personas desnudas, aún en aquellas situaciones donde la desnudez es socialmente aceptable. Los gimnofóbicos pueden experimentar miedo o ansiedad frente a todos o por el contrario sólo frente a ciertas personas en particular.

Por influencia cultural del psicoanálisis, se tiende a pensar que esta fobia proviene de un trauma. Pero en realidad no suele ser así.

La gimnofobia es causada por esquemas cognitivos erróneos –por ejemplo, por la excesiva tendencia a compararse con los demás– o emociones poco adaptativas, caso de la necesidad compulsiva de satisfacer las expectativas ajenas para sentirse querido. Esto lleva a una excesiva autocrítica que impide aceptar nuestro propio cuerpo.

En muchos casos, de hecho, este problema acaba derivando en trastornos dismórficos corporales en los que la persona se obsesiona con alguna parte de su anatomía y puede llegar a tergiversar completamente la realidad física. El tratamiento más eficaz de Gimnofobia es la psicoterapia. Una mezcla entre técnicas de relajación y desensibilización sistemática o acercamiento progresivo a los estímulos temidos

lunes, 21 de septiembre de 2015

Escrito en el rostro.

[caption id="" align="aligncenter" width="806"]la mirada gay La estructura de ese encuentro de miradas es compleja, y entraña un reconocimiento cognoscitivo mutuo de la identidad social (pero no personal); también implica una intención sexual y, a veces, un contrato tácito.”[/caption]

 

El homosexual, por lo general injuriado, discriminado y afectado desde su primera infancia por la violencia social que le recrimina el ser diferente, aprende a escribir en su rostro sus intenciones y sentimientos. Como bien lo explica Didier Eribon, el formarse y crecer como un “ser aparte”, este sentimiento de ser alguien “aparte”, de “no ser como los demás”, es sin duda determinante en la implantación de la identidad personal, en la construcción de uno mismo. Al citar parte de la obra de Paul Monette, Becoming a Man, Eribon nos dice: “Es toda una estructura psicológica que describe en esas pocas páginas perturbadoras que refieren una especie de fenomenología de la experiencia vivida de los homosexuales (en todo caso de los masculinos), pero que sobretodo relatan de maravilla el modo en que la subjetividad de un homosexual se constituye en un proceso de educación de sí mismo y, mediante la severa autodisciplina que debe imponerse en cada instante, en cada gesto, <<para parecer tan normal como los demás>>.


El efecto a largo plazo de la injuria y del odio (en este caso, de la agresión física contra otro) se inscribe en su cuerpo y actúa por medio del consentimiento que se otorga a la orden del recuerdo, de la sumisión ante la comunicación que contiene el encubrir la propia personalidad y sus deseos, de amoldarse a los cánones. Es la necesidad de <<hacer como si>>, un esfuerzo permanente para que no se transluzcan las propias emociones, los sentimientos, los deseos”.

Eribon retoma el pensamiento de Goffman para explicar la necesidad que tiene un individuo perteneciente a una categoría <<estigmatizada>>, desde el momento en que se empeña en disimular su <<defecto>>, de estar <<siempre atento a la situación social, de escrutar continuamente las eventualidades, volviéndose así ajeno al mundo más simple en el que parecen afincadas las personas que lo rodean>>.

Porque <<surgen sin tregua nuevos peligros que hacen inadecuados los camuflajes antiguos>>.
Este esfuerzo para que nada trasluzca, esta obligación de mentir a los demás, incluso a los más próximos –a la familia, a los padres-, produce una <<tensión intolerable>> que no puede por menos de tener efectos profundos sobre la personalidad individual, sobre la subjetividad.

Goffman insiste en que “el conjunto formado por el “estigma” y por el esfuerzo acumulado para disimularlo o remediarlo se “fija” como una parte de la identidad personal. Eriborn concluye diciendo que habría que añadir; como una parte esencial de la personalidad, como la que da a la identidad su fisonomía tanto interior como exterior.

El dominio que el homosexual aprende a tener de sus impulsos y deseos, controlando sus emociones para que nadie se entere de ellos, hace que se desarrolle un lenguaje que sólo es entendido entre iguales. Goffman al hablar de quienes comparten un estigma en común, pone precisamente el ejemplo del homosexual y señala: “cuando un homosexual aborda a otro, la acción se puede desarrollar de tal modo que los normales no perciben que está ocurriendo algo fuera de lo común”.

Para abundar en su ejemplo Goffman cita parcialmente a  E. Hooker:
“Si observamos con detenimiento y sabemos qué observar en un bar de homosexuales, podremos advertir que aparentemente algunos individuos se comunican entre sí sin intercambiar palabras, sino tan solo miradas.
La estructura de ese encuentro de miradas es compleja, y entraña un reconocimiento cognoscitivo mutuo de la identidad social (pero no personal); también implica una intención sexual y, a veces, un contrato tácito.”


 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Me enamoré de un heterosexual, que hago?

divanHacemos un repaso con Gonzalo de su salida del closet, es un paciente que ya logró  superar ese momento que le causaba tanta angustia. Por fin, le gritó al mundo su preferencia sexual.
Sin tapujos y sin complejos reconoce abiertamente que es gay. Se siente muy bien y vive una libertad que se negó por mucho tiempo.

Pero, siempre los hay… tiene un nuevo problema, se enamoró.

De principio, no parece un gran problema para la mayoría de las personas, pero en su caso hay una característica muy especial, su corazón ha recibido el flechazo de Cupido y quien le quita el sueño es un hombre heterosexual.

En sus palabras dice:
Trabajo en un call center y habiendo tanto puto que salen por los zócalos me voy a fijar en un pibe re lindo que se nota a la legua que no es gay, lo que no entiendo como es que me da bola, hoy justo estábamos hablando de que me iba a enseñar a nadar… y yo automáticamente me imaginaba a los dos en malla en la pileta. Yo tratando de contener mi erección frente a él. Soy patético!

 ¿Es posible, que un hombre, que abiertamente muestra su preferencia por las mujeres, se pueda enamorar de él y juntos, puedan vivir ese idilio de amor que palpita en su corazón?
Bueno, en principio, le podemos dar una esperanza… hay veces que la vida en el consultorio da esos contrapuntos seguida a la sesión de Gonzalo, al mismo espacio terapéutico llega, Rodrigo y me dice:


 
Siento atracción tanto por un cuerpo masculino –lleno de fuerza y con marcados relieves musculares– como por la ternura de una mina –con su piel tersa y facciones delicadas. Para mí la bisexualidad es una búsqueda por la belleza en sus múltiples expresiones, colores de piel, facciones, vellosidades y musculaturas. Me he enamorado de más mujeres que de hombres.

Pero aunque satisfago mis necesidades con las mujeres, con quienes he tenido más relaciones de noviazgo, nunca he perdido la atracción por los hombres. No finjo en ninguno de los casos. Aunque me definí como bisexual hasta los 22 años, comencé a fijarme en personas de mi mismo sexo desde la pubertad. Al compararlos con mi cuerpo, admiraba en otros cuerpos los primeros rasgos de cambios físicos propios de la edad. Hubo acercamientos sexuales, pocos y tímidos, sobre todo masturbaciones en grupo; y lo que fue curiosidad se convirtió en atracción.

Mi escuela era sólo de varones, por lo que había momentos en que los compañeros se exhibían y yo no dejaba de fijarme en sus piernas, en sus brazos, en su cutis. Mi primera experiencia bisexual fue a los 16 años, cuando me enamoré de un hombre. Estaba nervioso, con el corazón en revolución, ansioso por explorar todas las formas de satisfacer mi necesidad con el otro y de satisfacerlo a él. Por esos mismos años las mujeres llegaron a mi vida, fueron algo nuevo por descubrir y los encuentros sexuales fueron bastante atractivos.

Como bisexual me he sentido libre, capaz de admirar la belleza donde se presente y de experimentar la sexualidad en su plenitud. La mayoría de mis familiares y amigos no lo saben. Prefiero ocultarlo porque creo que, al menos donde vivo y en los círculos donde me desenvuelvo, cambiarían actitudes hacia mí. Tengo muy pocas ganas de dar explicaciones respecto a mi sexualidad, sobre todo a quienes no las merecen.

 

Me quedo solo y pienso que ambos tienen una esperanza: la mayoría de los heterosexuales han tenido fantasías homosexuales alguna vez en su vida y algunos las llevan a cabo, se complementan.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Metanfetaminas: Crystal y HIV

[caption id="attachment_360" align="alignright" width="300"]Columna de Ale K Te hace sentir invencible[/caption]

El ingreso en la Argentina data de 2010 aproximadamente pero en esa época un miligramo costaba alrededor de $300 al dia de hoy algo así como $1800 para abaratar costos y "alargarla" se le agrega bicarbonato de sodio, almidón o sustancias nocivas para el organismo, como vidrio molido pulverizado.

Las drogas de síntesis están consideradas como un grave riesgo. De a poco están reemplazando a la cocaína en todo el mundo, la OMS calcula: 200 millones de adictos a distintos tipos de drogas. Alrededor de 135 millones fuman marihuana; 34 millones consumen drogas de síntesis; 15 millones, cocaína; 14 millones, LSD, y el resto consume estupefacientes menos elaborados.

El Crystal Meth es una metanfetamina altamente adictiva que estimula el sistema nervioso central, provocando euforia y excitación. Le dicen Cristal por su forma que parecen pequeños pedacitos de cristal blanco, aunque también se puede presentar como un polvo blanco o amarillo. Es conocida también como "speed", "met", "tiza", "hielo", o "vidrio". Asimismo, se la llama “píldora del miedo” porque causa la suspensión de la conciencia y la noción de riesgos, o “Day of Birthday” (día de cumpleaños) porque provoca un placer intenso que recuerda al día de nacimiento. En los últimos 15 años, esta droga se hizo muy popular, y se convirtió en una de las más adictivas ya que su consumo aumenta los niveles de dopamina en el cuerpo entre 1000% y 7000% (el crack los aumenta unos 350%).
Beto cuenta que luego de la muerte de Angel, su pareja empezó a salir cada vez más a bailar y a consumir cada vez más crystal, una droga que lo hacía sentir el tipo más sexy del mundo y que se llevaba sus problemas, responsabilidades y su sentido común a un rincón lejano de su mente.
Sus encuentros sexuales se multiplicaron. El hogar que había compartido con Ángel se convirtió en escenario de sus noches de joda con un extraño y con otro y con tres o cuatro a la vez: “El sexo que tenía era totalmente sin protección. Sabiendo que la gente con la que tenía sexo era positiva, no usaba forro”.
La fórmula fue: drogas más sexo, multiplicado por muchos hombres, y sin preservativos. Y el resultado tuvo precisión matemática: en tres meses de crystal y sexo, Beto se convirtió en portador del virus del Sida. “¿Quién me infectó? Yo no sé ¿A quién yo infecté? Yo no sé”.

Una vez pasada la sensación de euforia, inmediatamente los daños afectan al organismo. El consumo de cristal implica un grave peligro para el sistema cardiovascular ya que causa alta presión, latido acelerado o irregular del corazón, y hasta derrames cerebrales por daños irreparables. Una sobredosis de estas metanfetaminas puede llegar a provocar hipertermia o convulsiones, que si no son tratadas a tiempo pueden ser fatales. El abuso crónico de cristal provoca sensaciones de paranoia, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, confusión, insomnio, pérdida de peso y conductas violentas.
“Te hace sentir invencible y sexy”, -me decia un paciente en mi consultorio-, el crystal provoca muchas conductas no recomendadas ya que son de alto riesgo de contagio del VIH: tener sexo durante mucho tiempo y con muchas personas, tener sexo con desconocidos, no usar preservativos o no preguntar si la otra persona es portadora del virus.
"No te importa nada, lo único que queres es ponerla o que te la pongan si es que no se te para, estás en un cuarto solo o con gente que te está mirando, he ido a A Full y me han cogido sin forro con gente a mi alrededor poniendome las pijas en la cara y algunas descargandome directamente en la boca, una o dos al mismo tiempo, eso me hacia sentir poderoso, sentía que yo dominaba la sensación, creía estar manejando una gangbang porque dos me acababan en la boca y otro me hacia el culo. Pero la realidad es que no registraba ningún peligro, no sé si me cojian con forro o cuantos lo hacian, después tenes una idea de lo que pasó pero no una certeza. Es muy raro..."

Y hay otro efecto peligroso. Junto con la enorme excitación sexual, el speed causa un síntoma que en los círculos gay llaman irónicamente crystal dick (pene de cristal): por más excitados que esté quien lo usa, no puede lograr una erección y eso lo lleva a tener sexo anal receptivo. Otros combinan la droga con Viagra.

La necesidad de consumo de este tipo de droga no es diaria, sino que es esporádica, lo que no implica que no sea adictiva. A pesar de que el tiempo entre una dosis y otra puede ser hasta de dos meses, no tiene relación con su nivel de adicción, ya que el deseo irrefrenable de consumirla vuelve. Asimismo, es una de las drogas más difícil de dejar. El solo hecho de consumirla una vez tiene un 99% de posibilidades de convertirse en adicción. Es una sustancia fácil de producir, por lo cual es muy común su fabricación en laboratorios clandestinos. Tiene una textura salitrosa parecida a la cocaína pero de tamaño y forma parecida a una piedra de crack, y se puede consumir inhalándola, fumándola y a veces inyectándose.

Histeriqueos en red. Morir en lo virtual...

Por Ale K  | Esta pagina es tan grande, tiene una extensión en el tiempo y el espacio (a la cantidad de notas me refiero) que mirando una e...